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lunes, 30 de noviembre de 2009

El mundo es un pañuelo


... y el cosmos es perverso

bla bla bla


Mi amiga Julia, aunque estudia letras, es una gran lectora de las leyes físicas. Seguidora indiscutible de The Big Bang Theory, de las teorías de Einstein y de las predicciones de Ludovica Squirru en la misma medida, es una de esas amigas con las que salís y no te vas a aburrir nunca. Eso sí. Las conversaciones con ella suelen ser tan extrañas y herméticas que pueden ser catalogadas de espantagente.

El sábado pasado estábamos en una fiesta. Hace rato que no salía y necesitaba despejarme un poco. Estábamos en una vereda, con una cervecita en la mano, antes de que se largara la lluvia con todo.

Julia:
- Ponele el jabón… ¡Está hecho con grasa!

Paula:
- Sí, pero el de glicerina no.

Julia:
Las cosas en el mundo no son como parecen. Están disfrazadas.

Paula:
- Aja. Igual que la gelatina.

Julia:
¿La gelatina?

Paula:
- Se solidifica gracias a los cartílagos y los huesos hervidos de los animales. (Julia me mira asombrada) ¡Viste! ... y tiene esos colores tan felices, que pareciera que viniera de Disney, y que la inventó Winnie The Pooh.

Julia:
- Sí. Pero el origen de los huesos es polvo de estrellas. ¿Sabías?

Paula:
- ¿Qué querés decir? ¿Que cuando comemos gelatina comemos polvo de estrellas?


Y sí. Es verdad. El universo es misterioso. Y este mundo es tan grande, tan pero tan grande, que estadísticamente nunca tendríamos que coincidir con nadie. Sin embargo, la concentración en las grandes ciudades hace que Buenos Aires se vuelva un pañuelo.

Y una sabe que puede pasar. Es más. Una sabe que tarde o temprano va a pasar. Porque el cosmos es sofisticado, complejo y extravagante, como un amigo gay. Pero aún así, el día que de casualidad se te dio por salir a la vereda a hablar del universo, en un lugar extraño en el que terminaste de pura casualidad. Y levantás la cabeza y lo ves, también por azar. Y es él. Y está igual pero distinto. Esa persona que un momento consideraste el amor de tu vida. Va caminando por Bulnes de la mano con alguien más. Y vos, ingenua, pensabas que ya estaba tan superado. Y no sabés qué hacer. Entonces te das vuelta para que él no te vea borracha, despeinada y con cara de sueño.

Ese es el día en el que pensás que todo el cosmos se complotó en tu contra. Y ni hablar si justo después empieza a llover.

viernes, 17 de octubre de 2008

SEIS GRADOS DE SEPARACION

¿Estaremos tan cerca?
bla bla bla

Seis grados de separación es una teoría que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios. También la llaman la teoría Bacon, porque unos científicos de Massachussets tomaron al actor Kevin Bacon como conejillo de indias, vinculándolo con cualquier otra persona del planeta.

La teoría de los seis grados de separación tiene sus detractores y sus defensores en lo significaría esta afirmación en torno al tema del amor.
Sus detractores argumentan que es una de esas teorías engañosas. En apariencia, podría ser positivo. Sin embargo, también estaríamos unidos por seis grados de separación con las ex novias de nuestros ex novios, con sus futuras novias, y por sólo seis grados, seguiríamos unidos a personas con las que no quisiéramos tener ningún vínculo para siempre. Sin mencionar que sus más acérrimos oponentes sostienen que una idea tan descabellada atentaría contra nuestro libre albedrío a la hora de relacionarnos, o de sencillamente tener una cita.

Sus defensores en cambio sostienen que es una gran afirmación en contra del individualismo y la falta de contacto real. Finalmente nos daremos cuenta de que estamos conectados por sólo seis piezas en el dominó global y del valor de cada pieza en nuestros pequeños eventos. Su comprobación nos otorgaría un sentido de comunidad en una época en que la globalización va de la mano del aumento del anonimato y de la soledad.

Yo tengo una opinión formada en el tema. Antes de hacer experimentos de facebook, de Messenger, por correo, estos científicos poco ortodoxos de Massachussets tendrían que simplemente haberle preguntado a una mujer.

¡Es verdad!

Esta teoría es descabellada sólo en apariencia. Las madres lo saben. Las abuelas lo saben. Nunca paran de decir que el mundo es un pañuelo. Y de hecho ¡lo es! No estamos tan lejos uno de los otros. Y las mujeres somos expertas en averiguar los vínculos que nos unen o nos separan.

No sé a ustedes pero a mí me encanta la idea de que ahí nomás, tal vez frente a un monitor como yo, casi como si pudiera extender mi mano y tocarlo, a sólo seis grados de separación, se encuentra
the man i love.

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