
bla bla bla
El jueves de la semana pasada fue un día intenso. Me levanté un rato más temprano a elegir la ropa para ir después del trabajo con la gente de la oficina a un barcito que queda muy cerca. Me puse un vestido negro, neutro y elegante, y elegí la ocasión para estrenar unos zapatos que me compré en liquidación por Santa Fé. Salí de mi casa confiada de que iba a poder revertir los efectos de la mala onda que estuvo a la orden del día desde que entré a mi nuevo trabajo. Pero apenas llegué me di cuenta que todo eso iba a ser imposible.
Alan se había pedido el día porque tenía que ir al dentista y a Fabián lo mandaron a otra empresa a cerrar una cuenta. Ahí estaba yo, sola para enfrentar a la bruja de Blair.
El día de oficina no estuvo tranquilo. Yendo y viniendo. Subiendo. Bajando. No paré más o menos hasta la hora de la merienda. Cuando me di cuenta que me dolían los pies y me saqué los zapatos, noté que tenía algunas zonas del pie en carne viva. Eran las secuelas de los zapatos nuevos. Nunca me habían lastimado tanto un par de zapatos. No podía volver a calzarme de tanto dolor, cuando se acerca Vanesa.
Vanesa:
-Paula… Dice Fernando que lleves esta carpeta al piso al cuarto piso.
Paula:
- (Desganada) Bueno, Ahí voy.
Vanesa:
- Ah… me olvidé de decirte que están arreglando el ascensor.
Tenían que haber visto mi cara.
Evalué la situación y mandé al cadete de mi sector a que comprara un par de alpargatas a un negocio de la vuelta. Esperé a que volviera. Le dejé el cambio. Me puse las alpargatas, metí los zapatos nuevos en una bolsa y subí hasta el cuarto piso. Estas cosas no le pasan a Carrie Bradshaw porque sus zapatos son de Jimmy Choo y no tiene mi economía tercermundista.
Para cuando bajé el ascensor andaba otra vez.
Ya había desistido de toda intención de cualquier interacción después de la oficina cuando se me acerca el chico del cumpleaños a saludarme.
- Hola, yo soy Martín - Me dice.
Atrás de él aparece otro que también me saluda.
-Y yo soy Diego.
Esta situación no me la esperaba ni como la más remota posibilidad. Fue así. Como si me diera la luz del flash justo en la retina. A primera vista. Así de cegador.
¿Alguna vez se enamoraron de dos chicos a la vez?