Bla bla bla
De toda mi colección de freaks, hay uno que recuerdo con mucho cariño. Lo conocí un verano que me fui de vacaciones con mis amigas a la costa. Tendríamos 17 años. Salimos por 3 días. Se llamaba Martín y era fanático de Coca-cola.
Todo comenzó con un comentario aparentemente inocente:
Martín:
- Yo a la mañana desayuno con Coca – me dijo- Pero no sólo en verano, eh. En invierno también. Yo desayuno con Coca. A mí no me des agua. ¿Qué es eso? A mí dame Coca.
Mientras íbamos a pasear a la playa comenzaba con su discurso:
Martín:
- La coca cola se mezcla con el whisky, con el fernet. Con coca cola preparás el cuba libre. Queda bien con el ron. Se puede hacer de todo con la coca.
Paula:
- Ah, mirá.
Martín:
- También se usa como bronceador.
Paula:
- ¿Como bronceador?
Martín:
- Mi tía Pelu la usaba como bronceador cuando era joven. Dice que le quedaba un color increíble.
Paula:
- ¿En serio? ¿Y cómo tiene la piel tu tía?
Martín:
- Destrozada. Pero bueno…
Paula:
- Pobre tía Pelu.
Martín:
- También se usa para destapar cañerías, ¿Sabías?
Paula:
- ¿Cómo?
Martín:
- Sí, mi papá me contó.¿No es genial?
Paula:
- Ah, si. Genial.
Martín:
- ¿Sabías que el traje de Papá Noel era verde pero quedo rojo por una publicidad de la empresa?
Paula:
- Eso tiene que ser mentira.
Martín:
- No. No es un mito. Es verdad.
Paula:
- Umm. (siguiendole la corriente) Yo la uso para estudiar también.
Martín:
- Si, yo también.
Paula:
- Por la cafeína.
Martín:
- Aunque al principio la fórmula original tenía cocaína, ¿sabías?
Paula:
- No.
Martín:
- Por eso el nombre.
Paula:
- Suena lógico. Ahora entiendo todo.
Martín:
- También la usan para sacar las manchas de oxido. Los plomeros la llevan a todas partes.
Paula:
- Ah.
Martín:
- A mí me encantaría tener la fórmula de coca cola. ¿No debe ser tan complicada hacerla, no? Viviría tomando todo el día.
Paula:
- A mí me gusta la coca pero no soy fanática.
Martín:
- Pero yo tampoco. Ni ahí.
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miércoles, 26 de noviembre de 2008
EL FANATICO DE COCA COLA
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HABLEMOS MAL DE LOS HOMBRES
viernes, 19 de septiembre de 2008
Todos contra Paula
bla bla bla
Si en algo estuvieron de acuerdo todos los hombres de mi vida fue en llamarme inmadura.
Seguir leyendo acá.
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TRISTE CHICA COSMO
jueves, 17 de julio de 2008
EL FREAK (o por qué los buenos no nos gustan!)
bla bla bla
Me gustan los freaks. He dicho.
No hay como que me cuenten una anécdota rara, un gusto particular, un desquicio inoportuno, un talento incierto, una fortuna secreta, hacerme participe de un desliz romántico, o al menos intentarlo, como para cautivar mi atención en un minuto. Como si estuviera en el cine.
Apenas un chico me confiesa haber sido sobreviviente de un asesinato, ser pornógrafo, o peor aún, haber salido hace unos días de un psiquiátrico o un monasterio, empiezo con palpitaciones y un sudor frío en las manos, y esa cosa rara que me pasa en los ojos, (No sé si les pasará a ustedes, pero a mí, cuando me gusta alguien, las pupilas se me mueven involuntariamente, como si latieran.)
Pienso que lo mío va de mal en peor.
¿Cuando dejé de ser la tonta aduladora de músicos emergentes?
¿Qué pasó conmigo?
¿Por qué de pronto me gustan los freaks?
Cuando me encuentro con algún chico bueno, de esos que te tratan bien y se sacan la campera porque vos tenés frío, yo, que me muero de ganas por sentir algo, tengo que contener el impulso de arrinconarlo contra la pared, sacudirlo y gritarle:
- ¡ Decime por favor que cometiste algún crimen! ¡Decime!
Me gustan los freaks. He dicho.
No hay como que me cuenten una anécdota rara, un gusto particular, un desquicio inoportuno, un talento incierto, una fortuna secreta, hacerme participe de un desliz romántico, o al menos intentarlo, como para cautivar mi atención en un minuto. Como si estuviera en el cine.
Apenas un chico me confiesa haber sido sobreviviente de un asesinato, ser pornógrafo, o peor aún, haber salido hace unos días de un psiquiátrico o un monasterio, empiezo con palpitaciones y un sudor frío en las manos, y esa cosa rara que me pasa en los ojos, (No sé si les pasará a ustedes, pero a mí, cuando me gusta alguien, las pupilas se me mueven involuntariamente, como si latieran.)
Pienso que lo mío va de mal en peor.
¿Cuando dejé de ser la tonta aduladora de músicos emergentes?
¿Qué pasó conmigo?
¿Por qué de pronto me gustan los freaks?
Cuando me encuentro con algún chico bueno, de esos que te tratan bien y se sacan la campera porque vos tenés frío, yo, que me muero de ganas por sentir algo, tengo que contener el impulso de arrinconarlo contra la pared, sacudirlo y gritarle:
- ¡ Decime por favor que cometiste algún crimen! ¡Decime!
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