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domingo, 15 de marzo de 2009

Yo, la peor de todas


bla bla bla

Prendo la tele y siento un vacío insoportable. No me importa si Cumbio salió en el New York Times, ni la inflación, ni la lucha de Susana Giménez contra la inseguridad. Quiero meterme adentro de la ducha y no salir más. Quiero dormir un día entero.

Quiero que Gastón se conecte al msn.



Ayer a la noche trabajé porque tuve que cubrir a una de mis compañeras. No fue tan malo. Tomé unos daikiris increíbles en la barra. Cuando salí, bastante tarde porque me tenía que quedar hasta el cierre, Gastón estaba afuera esperándome.

Me encantó.

Nico y Mariana, que siguen la historia muy atentamente, me miraron con complicidad. La noche estaba extraña. Hermosa y extraña. Llovía. Dejaba de llover. Y caminamos un poco. Y parábamos y charlábamos. Y seguíamos caminando. Nos reíamos. Un auto pasó y me salpicó. Nos enojamos. Nos reímos de nuevo. Y así, caminando, llegamos hasta su casa.

Abrió un vino. Lo tomamos. Nos empezamos a besar. Los besos cada vez eran más intensos. Y cada vez más. Pero a mí el vino no me cae bien. Siempre termino hablando de más. Me estaba sacando la remera cuando…

Paula:
Pará, pará. No me siento bien.

Gastón:

¿Qué te pasa?

Paula:

No sé. Quiero dormir.

Gastón:
¿Pero qué te pasa? ¿Estás mareada?

Paula:

Es que hace rato que no estoy con nadie. El último fue… Matías. Pero también me estaba viendo con Sebastián. Pero a mí me gustaba más Matías.

Gastón:
¿Eh? ¿De qué hablás?

Paula:

Sí. Salía con los dos porque estaba confundida, porque en realidad me sentía sola.

Gastón:
Jaja. Me parece que mañana te vas a arrepentir de esta conversación.

Paula:

¿Por?

Gastón:
No me tenés que contar todo, Paula.

Paula:
Ya sé.¿Qué? ¿Te molesta?

Gastón:
No. Pero no somos amigos.

Paula:
Tengo sueño.

Gastón:
¿Querés dormir?

Paula (acurrucada en el sillón):
Sí, ¿puedo dormir acá?

Gastón:
Vamos a la cama. Mirá si vas a dormir acá.

Paula:
Pero quiero dormir acá. No me quiero mover.

Gastón:

Jaja. Bueno. Está bien.

Y entonces tuve un ataque adolescente y me puse a llorar de la nada.


Gastón:

¿Qué te pasa?

Paula:

Lo extraño a mi ex novio. No me siento bien.

Gastón:
Sí, yo también la extraño a veces a mi ex. Es complicado. Tranquila. – Y me acarició.

Paula:
Perdoná. Es que yo…. No quiero que viajes.


Y eso fue lo último que recuerdo de la noche. Le reproché lo irreprochable.

El me abrazó y me dijo que era algo que tenía que hacer. Que le encantaba estar conmigo, que iba a extrañar a sus amigos, que su familia lo necesitaba pero que era lo tenía que hacer y un montón de cosas más. Y se ve que mientras él hablaba me quedé dormida.

Al otro día cuando me desperté estaba en la cama. Aparentemente me llevó hasta allá cuando me dormí. Él estaba acostado al lado mío pero sin taparse. Y estaba hermoso. Cuando se despertó, lo noté raro. Traté de hablarle. Desayunamos. Pero estaba raro. Como triste. Y cómo me pareció lo mejor, después de desayunar, me fui.

Sí. Ya sé.



Soy yo, la peor de todas.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sos una persona increible, llena de cualidades, pero yo...(3)

Paula:

Quiero hablar con vos. ¿Te paso a buscar y charlamos un rato?

Sebas



....




Sebastián:

Es horrible tener que repetirte esto por mail porque intenté que fuera en persona. No sé si quiero decir lo mismo otra vez. No lo dije porque estuviera enojada. Lamentablemente, todo lo que te dije en el supermercado es verdad. No sé que más decirte. A veces funciona. A veces no. No te quiero mentir. No creo que lo que teníamos estuviera funcionando.

Y todo lo que te dije en el supermercado es verdad. Salvo una cosa.



Tus perros.



Son hermosos.



Paula



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lunes, 17 de noviembre de 2008

Sos una persona increible, llena de cualidades, pero yo...(2)

EL NEGADOR
bla bla bla

El viernes fui a buscarlo a Sebastián pero no lo encontré. El sábado recién tuve noticias de él y fui hasta su casa.

Paula:
- Sebas, no quiero dar más vueltas. Yo…

Sebastián:
- ¿Me acompañás al super? No quiero que lleguemos a lo de mi hermana con las manos vacías.

Paula:
- Si. De eso te quería hablar.

Y fuimos al supermercado. Entre las góndolas yo ensayaba mi discurso haciendo mímicas absurdas mientras las abuelitas me miraban como si fuera una loca. Finalmente en la parte de los congelados fui a encararlo a Sebastián.


Paula:
- Hace días que te quiero decir algo pero no es fácil.

Sebastián:
- Si. ¿Qué pasa? ¿No querés venir mañana al almuerzo? ¿Es eso?Ya me di cuenta.


Paula:

- No. No quiero ir. Me parece una re mala idea.

Sebastián:
- No sé por qué sos así.


Paula:
- ¿Así cómo?

Sebastián:
- Tan… inmadura.


Paula:

- ¿Qué me dijiste?

Sebastián:
- Inmadura, te dije. Inmadura.

Paula:
- (Fuera de sí misma) No te quiero ver más. No me gusta cómo sos. No te quiero volver a ver.

Sebastián:
- ¿Qué?


Paula:
- Que no te quiero ver más. No me gusta que hagas planes por los dos, que no me consultes, que me pongas en tus números free, que me quieras presentar a tu familia. Tus perros son feos, vos me aburrís, no me interesa conocer a tus tíos, ni a tu vieja, ni quiero conocer a tus amigos, no me interesa nada, nada, pero nada, de vos.

Sebastián:
- Pará. ¿Qué te pasa? ¡Estamos en el supermercado!


Paula:
- Eso. Que hace días quiero decirte que…

Sebastián:
- Paula, tranquilízate. Yo voy a pensar que estás muy enojada y por eso decís todo eso.

Y se fue. Y me quedé ahí, hablando sola entre el helado, los yogures y los productos Light.

Y me volví a mi casa.

Me tocó un negador.



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viernes, 14 de noviembre de 2008

EL TELEFONO, SEBASTIAN, MATIAS, MI MAMA Y YO

Bla bla bla
Les cuento todo lo más rápido que puedo porque hoy ahora sí o sí lo voy a ver a Sebastián y decirle todo. Ayer chequeo los mails y leo que me puso en sus números free. ¡Dios! ¡Es lo peor que puede hacer alguien y más cuando recién te conocés! Tal vez quede muy psico pero lo voy a ir a buscar a la facultad. Traté de avisarle que iba porque teníamos que hablar, pero lo estuve llamando y nada. No me atiende. Tampoco me responde los mensajitos ni lo vi más on line. Le mandé un mail pero no me contestó. ¿Y queda muy mal decirle lo que me pasa por mail, no? Tiene que ser en persona. Sin duda, no puedo sostener más todos sus planes descabellados. Sus pequeños planes descabellados. Y anoche, si me quedaba alguna duda, lo terminé de decidir.

Anoche fuimos con las chicas a tomar una cerveza a bar con mesitas al aire libre. ¡Y no saben quien estaba ahí!

¡Si!

¡Matías!

Yo no sé qué será: ¿Por qué siempre me lo encuentro de casualidad?

Entre sus amigos había una flacucha, rubia sin gracia, que le hablaba de lo más cerca. No pude más que marcar terreno e ir a saludarlo. Le vi la cara de tragame tierra y me maté de la risa. La cosa es así: Terminamos en mi casa. Obvio. (Rubia flacucha, 0/ Paula Malvada, 1).

No estoy enamorada de él, y sé que muchos van a desconfiar de esta afirmación, pero les juro que no estoy enamorada de él, pero esta mañana, cuando nos despertamos juntos, me di cuenta que en este momento es lo que puedo tener. Estar con Matías es como tener sexo con un amigo. Es tan cómodo. Tan divertido. Ninguna emoción en el medio.

Esta mañana sonó el teléfono:

Matías:
- Atendé.

Paula:
- No. Dejá.

Matías:
- Atendela a tu vieja así nos deja tranquilos.

Paula:
- ¿Cómo sabés que es mi mamá?

Matías:
- Siempre que vengo te llama.

Y atendí.

Mientras estaba hablando con mi mamá, yo completamente desnuda, Matías me empezó a acariciar. Yo trataba de cortarle porque la situación era demasiado incomoda, pero justo se le dio por leerme acerca de un curso. Y yo trataba de cortarle pero seguía leyendo. Mami, más tarde te llamo y me contás. Pero mi mamá seguía hablando y no paraba de hablar. Y Matías se reía y yo también. Cuando finalmente corté retomamos la situación.
Pero otra vez sonó el teléfono.

Matías:
-Un día voy a atender- me amenazó-. No puede ser que siempre justo te llamen.

Paula:
- Atendé. Total. Si te escucha mi mamá va a decir: Perdón, me equivoqué. Quise llamar a mi hija. Nunca va a pensar que fuera posible que traiga un chico a mi casa.

Matías:
- Ja. Sí, seguro.

Y el teléfono volvió a sonar, y sin que me diera tiempo, el idiota atendió.

Matías:
- Hola. Ah, si, si, te paso.
( Y me mira serio, muy serio, y me pasa el teléfono y yo que tenía la cara desencajada del terror de que sea Sebastián)

Matías:
-Tu psicologa- me dice y se rie.




Retomo la terapia el lunes.




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jueves, 13 de noviembre de 2008

Sos una persona increible, llena de cualidades, pero yo...

bla bla bla


Salida del teatro.

Peor obra de la historia de la humanidad.

Paula:
- Seba, te quiero decir algo.

Sebastián:
- ¿Si? Te escucho.

Paula:
- Bueno… yo creo que sos una persona increíble, lleno de cualidades, pero yo...

Sebastián:
- Me anoté en el gimnasio. ¿Te conté? Quiero bajar un par de kilos.

Paula:
- Ah. (¿A qué vino ese comentario? ¿Se siente inseguro?) Pero bueno… lo que yo quería decirte es que…

Sebastián:
- Me fue re mal en el examen de la facu. El del lunes. Pasé toda la semana re mal.

Paula:
- ¿Y era promocionable?

Sebastián:
- Si. Re mal. Yo sé que no tendría que tomármelo tan en serio pero bueno… Igual no fue porque nos vimos el fin de semana. Me fue mal y punto.

Paula:
- Yo no pensaba que te fue mal por mi culpa, eh.

Sebastián:
- No. Ya sé. Te decía por las dudas.

Paula:
- ¿Por las dudas de qué?

Sebastián:
- Yo sé que cuando uno está en pareja cede cosas, comparte el tiempo. Acepta cosas. Yo me siento muy bien con vos.

Paula:
- Pará. Yo tengo que decirte algo…

Sebastián:
- Me gustaría que conocieras a mi hermana de una vez. No para de preguntarme por vos.

Paula:
- Ah ¿si? Ah.

Sebastián:
- Vamos a visitarla el domingo. Van a estar unos tíos también. En realidad, te pregunto pero ya les dije que íbamos juntos.

Paula:
- Pero no me avisaste. Yo el domingo no puedo.

Sebastián:
- ¿Y qué tenés que hacer?

Paula:
- Yo… eh… Me iba a juntar con las chicas.

Sebastián:
- ¿A hablar mal de los hombres?

Paula:
- ¿Por qué me decís eso?

Sebastián:
- ¿Qué cosa?

Paula:
- Eso. Lo de hablar mal de los hombres.

Sebastián:
- ¿No es lo que hacen todas las mujeres cuando se juntan?

Paula:
- Ah, si, si. No. Vamos a comer un asadito. Gloria lo sabe hacer.

Sebastián:
- Bueno, trata el domingo de hacer una excepción. Si voy solo, voy solo. Pero sería un bajón. Re aburrido.

Paula:
- Mirá… no sé porque yo…

Sebastián:

- Estuve toda la semana re mal. (Y puso su peor cara de perrito mojado) Sería buenísimo terminarla bien. ¿Dale?

Paula:

- Yo… Mañana te digo.

Y no me animé.

No le dije nada.




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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Decisiones

Después de repasar sus viejos commets:

El siempre sensato concejo de Blonda:

Pauli: Creo que el ser humano se asusta. No pasa por ser hombre o mujer. Cada vez que pienso en conocer a alguien me siento igual de jodidamente asustada...No sé si estoy dispuesta a tener una relación. Tal vez pase por ese miedo latente a sufrir como otras veces y ese instinto de preservación que uno va adquiriendo (de chica no lo tenía).

La inteligente pregunta de Laluz:

¿Por qué huimos de aquello que tantas veces deseamos?

El apoyo incondicional de Arlequín a Sebastián:

¡Yo lo re banco a Sebas!

El comentario de un hombre sensible como Pablo:

Yo no le daría muchas vueltas a que te quiera "conquistar" mucho, dale para adelante, capaz el tipo es un romántico.


Y el de la pobre Cecilia, que no teme decirme su más bruta verdad, y que ya no sabe qué hacer conmigo:

Pau, no temas nena. Estar enamorado es lo mejor que te puede pasar. Es verdad que uno corre ciertos riesgos, riesgos a que las cosas no salgan bien y luego uno salga lastimado. Pero, ¿Cual es la otra opción que nos queda? ¿Decidir no enamorarnos y no correr riesgos? ¿Quedarnos tranquilas, sin demasiados sobresaltos, sin riesgos pero quietitas como un helecho? ¡Déjate llevar! ¡Este chico me gusta y mucho! Además si verdaderamente no hizo un análisis de mercado y estuvo investigando tus gustos y aún así la pega con todo lo que te gusta tenes muchas cosas es común y eso no suele pasar muy frecuentemente con un hombre.
Buen dato que le haya comentado a la hermana de vos, uno no comenta las cosas que para uno son casuales y pasajeras, eso habla de un interés a futuro, de algo que por más que no te juren amor eterno por lo menos hace que avizores un buen tiempo junto a alguien.
Yo no creo en el amor para toda la vida , si en el amor que se va construyendo todos los días y se renueva con cada beso en cada momento cotidiano de nuestras vidas. ¡Anímate a construir una cadena de lindos momentos mujer!


Sé que les voy a contar a continuación no les va a gustar:
Decidí no verlo más a Sebastián.

La razón es sencilla: Me aburre.

Es algo que intenté superar. De verdad. Lo intenté. Yo sé que algún día voy a estar preparada para un amor sin sobresaltos que me lleve de la mano por la vida. Qué se yo. Tal vez algún día esté lista para alguien que quiera comprar conmigo cosas en cuotas y que su único deseo sea pasar los domingos en casa. Sé que algún día tal vez quiera la familia tipo. El novio con los perros, e incluso, quién dice, un hijo. Tal vez hasta desee un hijo algún día. Pero ahora no. Sé que es un tiempo para estar sola. Puede ser que me haya asustado en un primer momento tanto interés, pero si me asustó tanto es que no es él. Y no es él. Y punto. Y mejor no darle tantas vueltas al tema.

Por otro lado, no podría embarcarme en una relación con alguien sólo para tapar mi malestar con el amor. No justo para nadie. Ni para él ni para mí.

Y entonces decidí no verlo más. Y ahora se lo tengo que comunicar. Y, aunque soy malvada, quiero que sepan que para mí es difícil. No seré rubia ni de ojos azules pero le voy a romper el corazón.

Y no está tan bueno.

Sobre todo porque ahora sé que la que tiene problemas con el compromiso soy yo.



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viernes, 7 de noviembre de 2008

TRIANGULO DE AMOR BIZARRO

Matías, Sebastián y yo
bla bla bla

El accidente de Mr. Wrong, que no quiera verme, me volvió a afectar. Otra vez me la pasé acostada mirando el funesto vuelco que dio mi vida este año cuando perdí mi estable trabajo junto con mi estable pareja. Mis sueños estables junto con mis estables ganas de vivir. Otra vez revivir el dolor con todas sus caras, pero con la diferencia de que tengo una certeza: esta vez no iba a ir a su casa ni tocar su timbre por muy preocupada que me haya quedado. Si hablar con él me hace mal, verlo otra vez no me parece una buena idea. Al menos no hasta que no me afecte tanto sus cambios de estado.

Pero Sebastián no supo lo de Mr. Wrong y siguió llamando. Di tantas excusas, algunas tan inverosímiles, y no pude decirle: “Estoy mal por mi ex”. No da. No daba. Sin embargo, tenía ganas de verlo a Matías. Qué contradicción. Se me rompió la computadora y me puse a llorar. Empecé a revolver papeles mientras tiraba cosas viejas de mi ex y encontré el teléfono de mi psicóloga. La volví a llamar para retomar la terapia. No estaba. Le dejé el mensaje. ¿Qué hice con mi vida? ¿Qué pasó? ¿Cómo todo se me fue de las manos así?

La llamé llorando a Julia, una de mis amigas más cercanas:

Julia:
Pau, ¿por qué no atendías el teléfono?

Paula:
Estoy medio mal.

Julia:
¿Qué pasa?


Paula:

Mi vida. No sé que le pasó.


Julia:

Sabés que te está deprimiendo a vos.

Paula:
¿Qué?

Julia:
Sebastián. Ese chico te deprime porque no te gusta, pero estás tratando de que te guste igual.

Paula:
No es que no me gusta, pero sí, creo que no me gusta.

Julia:
Estás haciendo lo que siempre hago yo. El triángulo.

Paula:
¿Qué?

Julia:

Un pibe que me gusta pero no me da mucha bola. Aparece otro pibe que se muere por mí pero a mí no me gusta tanto.

Paula:
Pero a mí Matías no me gusta demasiado tampoco.

Julia:
Pero te gusta más que Sebastián, es obvio.

Paula:
Porque con él es más tranqui. Es más comodo. Pero Sebastián me gusta también, lo que pasa que ahora yo no estoy muy alineada con lo que él siente.

Julia:
Porque en este momento no estás para algo serio y te sentís presionada. Sobre todo porque todavía no cerraste lo de tu ex. Y bueno, ninguno es el hombre de tu vida. Relajate.

Paula:

Creo que es precisamente lo que necesitaba escuchar. Por algo te llamé a vos.


----------

SMS de Sebastián:

¿Y? ¿Vamos al cine a la tarde?

SMS de Paula:

Tengo que ir a una entrevista de trabajo.

SMS de Sebastián:

Bueno, suerte.

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SMS de Paula:
Matías, ¿nos vemos hoy un ratito?

SMS de Matías:
No soy un objeto sexual.

SMS de Paula:

No sabía que te sentías así. ja. La próxima vez te tomo la mano y te miro a los ojos.

SMS de Matías:

Novelera.

SMS de Paula:
Decime melodramática.

SMS de Matías:
Hoy no puedo. Un besote.

Ok. Sabía que me iba a pasar. Sin el pan y sin la torta. Era obvio. Pero aún así todo esto, tan Montaña Rusa reload, me puso de buen humor.

Y toda la tarde me la pasé tarareando nuestra vieja canción.





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martes, 28 de octubre de 2008

LA CENA

Los labradores, la ventana y yo
Bla bla bla

El se enamoró de esa mujer apenas la vio. Ella lo esquivaba cada vez que podía. Después de que él le mandara flores, cartas, y hasta le dedicara canciones delante de todos sin lograr nada, finalmente una noche se decidió y se dirigió hacia dónde ella estaba. Ella. La mujer de su vida.

Se acercó en medio de una reunión y le dijo que quería “hablar”. Ella le pidió que por favor la esperara afuera. El salió. Ella se sintió muy incomoda porque no podía evadir la situación. Vio una ventana que daba a la calle, y así nomás, sin despedirse de nadie, se escabulló por la ventana y se fue.

Supongo que él ahí se enamoró más de la mujer que se fue por la ventana. Ella. La mujer de su vida. Y no paró hasta lograr su cometido: ser mi padre y convencer a esa mujer de querer ser mi madre.

Hoy me sentí mejor del fucking estado gripal. Abrí de par en par la ventana que da a la calle. Entraba el sol de un modo rotundo y parejo. Todo el día estuve ansiosa por la cena de la noche. Cuando finalmente llegó la hora me cambié. Fui hasta la casa de Sebastián, que, como vive en el conurbano, tiene un patio donde están sus perros adorables. Me prometí esta vez no arruinarlo. No volver a ser la inmadura de siempre. No volver a actuar como antes de conocer a Mr. Wrong.

Cuando llegué Sebastián me abrió con naturalidad. Me dijo que estaba muy linda. Que el pelo recogido también me queda bien. Me gustó que me dijera eso.
La cena estuvo increíble. Cocinó uno de mis platos preferidos de casualidad. Pero hay algo que no sé explicar. ¿No es inquietante que me quiera conquistar tanto?

Después de cenar escuchamos uno de mis discos preferidos, también de casualidad. Nos besamos. Vino tinto. Buena música. Pasó lo que tenía que pasar. Pero fue distinto de la primera vez. No sé si tuvimos la misma espontaneidad, la misma frescura. Después seguimos charlando. Fuimos a comprar helado. Cuando volvimos salimos al patio. Ahí estaban los perros que se me abalanzaron.

Paula:
-(Que les acaricia la panza y las orejitas) Son muy lindos.

Sebastián:
- Sí. Que bueno que te gustan. Tocalos así se acostumbran a vos.

Paula:
-¿A mí? ¿Por qué se tienen que acostumbrar a mí?

Sebastián:
- Digo, ahora que vas a venir más seguido.

Paula(que no aguantó más):
- Me parece que tenemos que ir un poco más despacio. No sé si estoy preparada para una relación.

Sebastián:
- No. Yo no te estaba presionando ni nada. Tranquila.

Paula:

-Perdoná. Tenés razón. Me estoy precipitando. Pero yo te conté todo lo de mi ex. Yo todavía...
(y me despaché con un monólogo insostenible acerca del último verano con mi ex, mi corazón roto y la terrible depresión que tuve después).

Sebastián:
- Es que me gustás. Nada más. Le conté a mi hermana que te conocí.

Paula:

- Mañana me tengo que levantar temprano. ¿Me llevás?

Sebastián:

- Bueno. ¿Pero por qué no te quedás a dormir?

Paula:
- Porque prefiero arrancar desde casa.

Sebastián:
- Ok. No insisto más. ¿Pero está todo bien?

Paula:

- Sí, si. Todo bien. Sólo que tengo que ir a pagar las expensas al consorcio.

Y cuando me fui los labradores me miraban como si fuera una madre abandónica.




Les juro que si el patio hubiera tenido ventana me tiraba de cabeza.




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lunes, 27 de octubre de 2008

Domingo

bla bla bla

Mientras que Matías ni se enteró de que estoy con gripe, Sebastián me mandó dos mensajes para preguntarme cómo estaba: uno el viernes a la noche, otro el sábado a la tarde.


Y otro el domingo al mediodía:

SMS DE SEBASTIAN:
Se suspendió el fútbol. Tengo ganas de verte.

SMS DE PAULA:
Seba, no me siento muy bien. Me duele la garganta.

SMS DE SEBASTIAN:
Voy un rato a la tarde. ¿Querés? Llevo una peli. Así no estás sola.

SMS DE PAULA:
¿Qué peli?

SMS DE SEBASTIAN:
Cinema Paradiso.

SMS DE PAULA:
Adoro los clásicos.

Y le pase la dirección.

Yo no sé por qué soy tan fácil y me dejo convencer porque la verdad tenía más ganas de ver la película que verlo a él. Es horrible admitirlo pero tener gripe y estar al lado de un hombre son dos cosas que no tendrían que juntarse y sobre todo cuando recién lo conocés. Vos estás quisquillosa, malhumorada y encima tenés que preocuparte por cosas como: ¿pensará que soy así siempre?, ¿tengo que tratar de disimular mi estado gripal?, ¿tengo que levantar las carilinas del piso?, ¿tendré la nariz roja como un tomate?, ¿Estoy muy fea así?, etc., etc., etc. Pero cuando él llegó me dieron ganas de sentirme bien. Me trajo un chocolate blanco y uno negro porque no sabía cuál me iba a gustar y yo le sonreí.

Miramos la película juntos, tomamos la merienda y tengo que admitir que estuve re cómoda, como si nos conociéramos hace mucho. Igualmente cuando se fue me sentí aliviada porque así como estoy quiero estar sola. Mis mocos y yo. Entre nosotros ya nos entendemos.

A las dos horas me conectó al msn y lo veo on line. Me habla. Me dice que se está bajando la banda de sonido de la película.

Sebastián:
- Me encantó el personaje del protagonista aunque de entrada me pareció obvio que la rubia de ojos azules le iba a romper el corazón.

Me sugiere que mañana vaya a cenar a su casa. El va a cocinar.

Me inquieta la sensación de estar de novia otra vez.

Creo que lo que me bajó las defensas fue Sebastián.



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viernes, 24 de octubre de 2008

Mentir hace mal

bla bla bla

No sé si soy muy mala mintiendo o demasiado buena pero me engripé de verdad.







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jueves, 23 de octubre de 2008

EL OLFATO DE MATIAS

bla bla bla

¡Estoy en un problema!

Ayer Sebastián me llamó. Hablamos un montón. Me enrosqué el teléfono en la mano un par de horas. Nos contamos anécdotas de la infancia. El me hablo de sus labradores. Me pasó fotos de cuando eran cachorritos. A mí me encantan los animales pero es difícil tenerlos en un departamento.

Quedamos en que hoy después de la facultad venía a buscarme y hacíamos algo. Ir a cenar. Ir al teatro. No quedamos ninguna hora en particular porque yo iba a estar todo el día en casa. Eso le dije. Así que cuando sonó mi timbre pensé que era él. Me pareció raro porque alguien con un poco de sentido común toca el portero antes. Para no quedar invasivo, ¿no?.
Me pareció un poco extraño hasta que pregunté quién era y escuché la voz de … Matías. Claro. Nadie con menos sentido común que él.

Matías
-Tu portero me dejó pasar, Paula.

Paula

- ¿Estás loco? ¿Cómo vas a pasar así?

Matías

- Pasaba por acá y vi tu ventana abierta.

Paula

- ¿Me estás espiando?

Matías
- Exagerada. (Que sigue en el pasillo) ¿ Y bueno… puedo pasar?

Paula

- Pasá. Pero avisame primero si vas a venir.

Matías

- ¿Estás con otro vos?

Paula

- No te hagas el celoso conmigo, bobo.

Matías

- Ja. Me sale re mal, ¿no?

Paula
- Siiii.

Matías
- Pero te hice enojar. Me encanta cómo te ponés cuando te enojás. Es lo mejor. (Y agarró y me besó).

Y ahora está mirando la tele tirado en la cama mientras yo estoy escribiendo esto al pasar. Prendió la tele él solo y se apoderó del control remoto. Qué confianzudo. Le dije que tenía que mandar un mail urgente y que necesito concentración.

Matías:

Todo bien. Renunció Basile. ¿viste?

Paula:

¿Basile? ¿Quién es?

Y acabo de mandarle un mensaje a Sebastián diciéndole que me siento mal y que lo dejamos para el domingo. Al segundo, Sebastián me respondió.

SMS DE SEBASTIAN

Qué lástima. ¿No querés que pase igual para ver cómo estás? ¿Te llevo algo? El domingo tengo fútbol. Además estoy a 5 minutos de tu casa.

SMS DE PAULA(nerviosa)
Perdoná pero no. Creo que me estoy engripando. Esta noche te llamo. Besos.

Conclusión: Matías no perfecto es perfecto para aparecer en el momento menos indicado. ¡Pero hoy está tan lindo!

Y además, me gusta eso de que siempre se invitó solo a mi vida.




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miércoles, 22 de octubre de 2008

SE LO QUE HICISTE EL VIERNES PASADO

Sebastián mono-milagroso
bla bla bla

Me pasa a buscar. Vamos a un bar pero no me dejan entrar porque no tengo documentos. Tomamos una cerveza en otro lado pero me invita a ver una película en su casa. Yo la estoy pasando bien. Sebastián es dulce, inteligente y sensible. A mí la inteligencia, si viene de la mano de una gran sensibilidad, siempre me pareció seductora en un hombre. Es más chico que yo pero no se nota. Es ateo. Yo al lado de un ateo me vuelvo mística. No lo puedo evitar.

Paula
- Yo creo en fantasmas-le digo a modo de provocación.

Sebastián
- Yo creo en ovnis- me contesta.

Paula
- Y si. Es imposible que seamos los únicos en todo el universo.

Sebastián
- Claro, para mí el ser humano es un mono milagroso. Yo tengo un celular, mando un mensaje. El celular manda una señal y resulta que a vos te llega. Está bien. Obvio que hay una explicación científica. Pero que el ser humano siendo un animal más logre esas cosas para mí es un milagro. Por eso siempre digo que el hombre es un mono milagroso.

Paula
- ¿Eso del mono milagroso lo puedo usar?

Sebastián
- Mientras me cites.


Sebas me cuenta que se enamoró una sola vez de una chica del sur como él. El es del sur. Vino a Buenos Aires para estudiar. Tiene dos perros. Lee muchísimo y adora el cine. Sin embargo, tenemos puntos de vista distintos en el cine, la literatura, la filosofía y la religión. Me gusta eso. Accedo a ir a su casa para seguir hablando. Es viernes. No tengo mejores planes.

Llegamos a su casa. Pedimos algo. Comemos. El abre un vino. Nos besamos, y de golpe, a eso de las 3 de la mañana, inexplicablemente, suena mi celular en el medio de un beso con Sebastián. Era Matías no-perfecto y su olfato afinadísimo.

SMS MATIAS NO PERFECTO:
¿Estás en tu casa? ¿En qué andás?

No le contesto pero me sigue pareciendo increíble que siempre me escriba justo si estoy con alguien. ¿Es común algo así?

Y bueno. Porque me sentí comoda y sentí que a él le pasó lo mismo, que nos conectamos, que estabamos en la misma frecuencia y que me miraba a los ojos cuando hablabamos, me acosté con Sebastián en la primera cita.

¿Me volverá a llamar?




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