jueves, 17 de julio de 2008

Triste chica cosmo

Perdiendo el glamour
bla bla bla

El otro día, un amigo me dijo que abrirse un blog es un indicio de depresión. “Si hiciéramos una estadística seguro que las tasas de suicidio bajaron desde que la gente escribe los domingos”.

Antes, no hace muchos años, una persona a lo largo de su vida se encontraba limitada a escuchar sólo los comentarios y reflexiones de sus amigos y familiares más cercanos en cuanto a cuestiones de su vida personal. Cuando se necesitaba una opinión objetiva, en vez de ir a un psicologo, se acudía a los extraños. No era tan raro como ahora que la gente se te pusiera a hablar en los subtes y en los colectivos. Era como jugar a la ruleta. Podías escuchar grandes confesiones, historias de vidas increíbles, según quien se te sentara al lado.

Me acuerdo de una mujer rusa que me habló una vez en el 29. Estaba maquillada como un mamarracho. Se había pintado los labios de un color bordó que casi le había teñido la piel. Se vestía con muchos colores. Tenía unos aros fucsias, enormes, que le enmarcaban la cara simpáticamente. Se sentó al lado mío. No sé cómo empezó la conversación, sólo sé que esa mujer me desnudó su alma en un viaje de media hora. Fue casi como si me mostrara fotos. Pequeñas fotos que tenía en su cabeza. Sus padres, saludándola desde el puerto, la última vez que los vio. El barco que se tomó para seguir al amor de su vida. Los dos hijos que tuvo en Argentina. Su admiración por Perón y Evita. La muerte de su esposo y de su hijo mayor en un accidente. La tristeza de saber que estaba envejeciendo lejos de su país natal. La fatalidad de saber que tal vez jamás iba a volver. Y así nomás, llegó a Plaza Italia, tocó el timbre, me saludó cuando bajó y se perdió entre la gente de la vereda.

Pero con internet todo eso cambió y hoy me abrí un blog. Le puse un nombre dramático y pomposo, lleno de malicia: “Hablemos mal de los hombres”. Se me ocurrió el nombre en las últimas vacaciones con mis amigas. Antes de salir de Retiro compramos un montón de revistas en la Terminal. Unas cuantas eran de chismes. Otras, las típicas revistas de mujer. Era una peor que la otra. Decían cada estupidez. Una de las revistas femeninas decía “Para hacer a tu novio feliz, tenés que ser dulce y espontánea”. Y encima se atrevía a recomendar: “demostrarle lo que sentís con pequeñas detalles que le agraden como, por ejemplo, regalarle un sweater”. ¡Un sweater! Me hubieran avisado antes. Seguro que salvaba mi última relación con una prenda de puro cashmere con rombitos azules en vez de gastar tanta plata en ropa interior.

Me indigné. Es fácil reflexionar las relaciones de pareja desde la idea de la relación ideal. A lo que nadie se atreve es a reflexionar desde el lugar de la realidad. Los seres humanos somos masoquistas. Amamos lo que no tenemos. Todos, absolutamente todos, tenemos relaciones enfermas. Ninguno, ni hombres ni mujeres, sueña con un amante que nos regale un sweater. Se sueña, en cambio, con alguien que nos despierte sentimientos intensos de lujuria, de pasión, incluso cuando sabemos que el costo puede ser muy alto. En el fondo, a todos nos encanta perder el control.

Y por eso me abrí este blog con ese título dramático, pomposo y políticamente incorrecto. Dramático y pomposo, sí, pero humano. Y por supuesto, ya sé de antemano, que me voy a contradecir.

Hablemos mal de los hombres, le puse. Qué título. Estoy segura de que va a generar mucha polémica. Eso me parece genial. Ya se sabe que “la mala publicidad es siempre publicidad", pero, en realidad, el título es sólo una pantalla para algo más complicado que intento hacer: reflexionar sobre el amor, las relaciones entre hombres y mujeres, y, lo más difícil, sobre la soledad. Además, porque no, también quiero divertirme.
Entonces, llegué a la conclusión de que los blogs son ahora lo que antes eran los colectivos para las personas. Ahí está lo íntimo y lo público expuesto de maravillas. Lo que no es tan privado como para no ser público. No es tan público como para perder ese carácter intimista de la confesión de primera mano. Por eso decidí mantener el anonimato. Y, aunque puede resultar infantil, espero que nadie descubra quién soy.

Por eso cuando mi amigo me dijo: “Si hiciéramos una estadística seguro que las tasas de suicidio bajaron desde que la gente escribe los domingos”. No le dije nada pero casi le contesto…

- ¡Chocolate por la noticia!

Me dejó mi novio. Me quedé sin trabajo y estoy perdiendo lo que me quedaba de glamour.

Pero tengo un blog.

Amén.






Seguir leyendo acá.

12 comentarios:

Zaida dijo...

Excelente blog. Y que buen post. Tal vez si se me hubiera ocurrido hacerme "anonima" pudiera decir mas cosas en el mio que las loqueras que a veces escribo.

Pau dijo...

Saltando de blog en blog llegué al tuyo, esta genial, en especial el título xD. Y este post... en verdad que es cierto, tener un blog es como tener un mejor amigo. A ratos.

Aru dijo...

Este blog es genial! creo q estuve 10 min y me identifiqué con cada cosa q lei... imaginate si empiezo a chusmear más... q miedo! capaz me dan ganas de cerrar el facebook y abrirme un blog...!

Mundo Aquilante dijo...

Su amigo tiene razón en parte. No sé si llamarlo depresión pero sí puedo acusar una especie de hibernación corporal y espiritual en mí cuando abrí mi blog.
Me encantó este post.
La sinceridad es buena consejera.

Saludos desde Mundo Aquilante!

Federico Santelmo dijo...

Acabo de encontrar tu blog y te amo. Punto.

malu zurita dijo...

avanti pebeta!, me gusta!

Alejandra Albero dijo...

Bravo Paula! Me encantó tu cuaderno de bitácora. Llegué a tu blog gracias a una publicación en la revista Oblogo y son inmensas las ganas de seguir leyendo. Creo que tu amigo tiene razón, yo comencé a escribir en mi blog poco antes de que mi mamá se enfermara de un cancer terminal. Y la herramienta pasó de ser un espacio de reflexión a un cuaderno de experiencias donde retrato el día a día de mi duelo. Te dejo la dirección, te sumo a mi lista de favoritos:

unpocodepoetayotrodeloca.blogspot.com

Adelante!!!

Car dijo...

acabo de encontrar tu blog y no te soporto. punto (capaz es porque a veces tenes razon)

Amelia C. dijo...

"Me dejó mi novio. Me quedé sin trabajo y estoy perdiendo lo que me quedaba de glamour.

Pero tengo un blog."

Lo amé, simplemente lo amé... pase algo muy, muy pero muy parecido. Lo malo era que mi blog era leído por mi ex, así que dejé de usarlo... ya luego me creé otro, y esta vez me aseguré de que ni tuviera rastro de su existencias... that's why "Amelia" (una creación de mi mente retorcida en su peor momento)

Besos!

noaguantoamijefe dijo...

Me ha encantado tu blog y espero muchas entradas.
El tema es recurrente, desde luego, para mi todo un dilema.
Espero que tus ideas me aclaren las mías.
Un abrazo.

Kopykat dijo...

Hola!Navegando por la red, di con tu blog y me acabo de enganchar para siempre!Tienes mucho arte para contar cosas cotidianas.
Un saludo desde Canarias (España)
Te sigo!

Babydoll dijo...

Hola! genial el blog me lo tope navegando en internet, seguis escribiendo o ya no? me confunde un poco el tema recien me uni

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