lunes, 28 de marzo de 2011

Cómo darte cuenta si estás enamorada


Mi mejor amiga me contó hace poco que los árabes cuando te echan una maldición dicen la siguiente frase: "Ojalá te enamores". Diez tipos para reconocer si estás bajo el influjo (o maldición) del amor.


bla bla bla


1) Te reconciliás con tu lado de Susanita. Te da ganas de cocinarle cosas. Te bajás recetas de internet. Te robás del trabajo la revista de recetas de Choly, llamás a tu abuela para que comparta el ingrediente secreto de sus platos de una vez y hasta la amenazás de que si no te lo da jamás tendrá bisnietos.


2) Le cedés a él la última porción.


3) Lees los mails que te escribió una y otra vez y siempre que llegas a la última línea tenés una sonrisa.


4) Escuchás canciones que no suenan regularmente en tu playlist, como por ejemplo, “All you need is love”.


5) De pronto no te molesta más la gente que te manda forwards ni la que te manda el mismo mail a todas tus casillas con total impunidad.


6) Los domingos se te vuelven insoportablemente largos si él no está.


7) Estás en paz con el mundo. Llamás a tu vieja sin que ella te llame primero, saludás a la gente en la calle, dejás pasar primero a la gente y no te importa si te sacan el lugar, cedés el asiento a todos en el colectivo porque por más que vayas parada andás en el aire.


8) Seleccionás del cajón de tus bombachas las más lindas y al resto las mandás a la basura.


9) De tus todos los chicos de tu vida, este te parece único. Te sorprende con sus observaciones, te mata con sus comentarios y te roba suspiros en el espejo.


10) Olvidás que todos los demás también te parecían así.

lunes, 28 de febrero de 2011

Cómo saber si todavía no olvidaste a tu ex

Para vos que te hacés la superada, la que sigo con mi vida y todo bien, sigo saliendo y estoy divina. ¿Querés saber si realmente olvidaste a tu ex? El otro día, de casualidad, descubrí la diferencia entre una mujer que sigue enamorada y otra que no. 


bla bla bla




Mi amiga Mili cortó una relación de un par de años hace apenas dos semanas. El otro día fuimos a tomar algo, una cosa llevó a la otra y empezamos a hablar del tema.




- Cuando cortaste con tu ex... ¿cómo hiciste para seguir adelante? Te juro que me cuesta dormir, me cuesta comer, ir al trabajo - me preguntó con la cara más lastimera posible.


- No sé - le digo- Un día me desperté y me di cuenta que lo había dejado ir porque lo extrañaba solo cuando estaba triste.




Mili me miró con cara de desconcertada. -¿Cómo?




- Ponete a pensar esto. Estar triste y extrañar es lo más común del mundo. ¿O no?


- Y sí.


- Pero la verdadera cagada -le digo-, es cuando estás en un momento increíble, y te sentís genial, y mirás a tu alrededor, y te das cuenta que todo es único, casi maravilloso, que ni un director de fotografía hubiera imaginado un momento tan perfecto, una luz tan cálida, una escena tan íntima.


- jaja 


-  Pero entonces pasa algo que no esperabas. 


- ¿Qué?


- Un pensamiento oscuro y demoledor se te cruza por la cabeza. Y decís: "Cómo quisiera que él viera esto", con tu mejor tono de heroína de telenovela venezolana. ¿A quién no se le transformó la sonrisa  en nostalgia? El gesto se te cambia, los ojos se te llenan de lágrimas. Y lo peor de todo es que aparecés con tu cara de Transformer en todas las fotos de tus amigos. 


- Sí, me lo vas a decir a mí.


 Pero vos todavía estás a tiempo, Mili. Recién cortaste. El tema es si ya pasó más de un año, chau. No hay nada que hacer. Seguís enamorada. Andá pensando estrategias para reconquistarlo sin quedar demasiado patética.


Mili se mata de risa. 


A veces las amigas tenemos que decir verdades brutales. ¿no? 

lunes, 24 de enero de 2011

El que escucha Arjona


O algunas razones para huir del machista encubierto
bla bla bla


Siguiendo con mi compromiso de hacer un mundo mejor para las mujeres quiero empezar una campaña para que Arjona deje el tópico femenino de lado. Y con esto le dio una estocada al tipo que se cree que es liberal y canchero, pero que en realidad es un machista sensiblero. ¿Por qué digo esto? A ver…Yo creo que las canciones de Arjona ponen en vidriera lo dura que es la sociedad contemporánea con el cuerpo de la mujer.


Ya desde chica me preguntaba cuando escuché por primera vez Señora de las 4 décadas:



¿Por qué se da por hecho que una mujer de cuarenta se tiene que sentir halagada por que un tipo le dice “Bueno, tenés pancita pero igual me calentás” ?


Si yo escribo una canción a un cuarentón diciéndole que no importa que le haya dado el viajazo y se llene de tatuajes, ¿cómo se lo tomaría? Y ni hablar de si hiciera una canción que dijera “Bueno, se te cae el pelo pero yo te quiero igual”. ¿Sería un hit?


Para colmo, el otro día iba en un taxi y escucho la canción en la que tiene como tópico la menstruación. “Si es natural cuando eres dama que pintes rosas en la cama”.



No sólo por la rima, estuve a punto de ahorcarme con la ventanilla. “De vez en mes, una cigüeña se suicida”… porque lo escucha cantar. Para que apague la música, hasta le saqué al taxista el tema de la adopción gay, para que se explayara con gusto.


Tampoco entiendo a la chica de la canción “Tu reputación”.




Después de haber tenido muchos amantes y haberla pasado tan bien, cómo se quedó con uno que le dice que “yo sabiendo que merezco un mejor partido, dime quién puede contra Cupido” y se atreva a rematar con: “Si otros han sido tu escuela, yo seré tu graduación, cuando incluyas en la cama al corazón”. Qué cursi, mamá. Es perdonable si lo cantara un adolescente. A los 16 algo así se podría decir sin culpa y quizá hasta pase por tierno. ¡Pero ya estamos grandes!


Arjona es obsecuente. Un adulador. Y los hombres que escuchan sus canciones me dan miedo. Porque esa es una postura que esconde el peor de los machismos. El machismo encubierto. Fijense que en realidad en esta selección de canciones prevalece una posición de juez. “Yo te acepto así, mujer contemporánea, aunque tengas problemas hormonales, los años se te pasen y te guste demasiado el sexo”.


La pregunta es ¿alguna le pidió su aprobación? Porque la verdad es que las mujeres tenemos muy interiorizados discursos que nos coartan para que encima se vuelvan canciones de karaoke .


Por suerte hoy en día, vivimos los procesos con más naturalidad, disfrutamos de nuestro cuerpo en todas sus etapas y también de la sexualidad sin tanta culpa como otras generaciones. En fin, de a poco usamos más de nuestra capacidad de elección, lo suficiente como para poder elegir entre los que escuchan Arjona y los que no. Y aunque no nos volvemos monstruos “de vez en mes”, que no me pongan ninguna de sus canciones cuando estoy con el síndrome premenstrual, porque se me van a cruzar los cables. Quedan avisados.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Brindemos

bla bla bla


Los finales de año nos agarran llenas de balances. El mío: fue un año de intenso trabajo personal. Mucho cambio hacia adentro que poco a poco comenzó a dar sus frutos hacia afuera. Una relación que se terminó pero que me hizo feliz. Un viaje inesperado. Y un montón de historias que no les conté... todavía.


Por eso con Mínima trabajamos en un pequeño saludo navideño. Es mi manera de agradecerles el que estén por ahí. Los mails hermosos que me siguen llegando. La chicas que me saludan a través de Twitter, y los más de 13.000 fans en facebook. Mujeres y ¡Hombres! que siempre confiaron en mí y me brindaron una palabra de consuelo, una palmadita en la espalda, que también me retaron y después me comprendieron. ¡Feliz navidad para todos! 


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Amor a primera vista

O los peligros de la Alta Confección 
bla bla bla


Hoy me enamoré. En la hora del almuerzo me escapé del trabajo, estaba caminando por la calle y entonces lo vi. Me guinó un ojo y me dijo que me estaba esperando. ¡Era el vestido más hermoso que jamás imaginé! Entré a la tienda, me lo probé. Créanme, chicas. ¡Decía “Llevame” en la etiqueta! A este hallazgo, yo lo compararía al placer de comerse un chocolate pero sin calorías. Y otra vez a pasar la tarjeta de crédito. 

Este suceso me llenó de preguntas. ¿Por qué será que hoy en día me cuesta tanto enamorarme y es tan sencillo que me derrita por un vestido?

Estamos ante los peligros de la alta confección. Buscamos a alguien que esté diseñado para nosotras. Que tenga la forma de nuestros brazos y de nuestros labios, el molde de nuestros cuerpos. La horma de nuestros zapatos. ¿Pero no es demasiado?

Cada vez nos cuesta más encontrar una pareja sin probarla primero. Si hay algo pequeño que no nos gusta, la dejamos de nuevo en la repisa para que venga otra y se lo pruebe. Peor si la que viene después encuentra en lo que vos descartaste justo lo que buscaba. ¡Resulta que ahora lo querés! Decidite nena. 

Pero quizá la cosa no sea renunciar a todo si te queda un talle más grande, o un talle más chico. Tal vez haya que agarrar hilo y aguja, y enhebrar con cuidado para no pincharte los dedos. Ya no somos más esas mujeres que cocemos, bordamos y planchamos. ¿Pero ellos siguen siendo el típico macho proveedor? ¿Y si jugamos a vestirnos para después desvestirnos? 

La moda no es efímera, solo cambia cada temporada, se adapta y se reinventa. Tal vez con el amor suceda algo parecido. Yo quiero un amor primavera-verano pero que también sea otoño-invierno. ¿Qué dicen? ¿Algún día seré volveré a ser una victima del amor como lo soy de la moda?




 ***
 

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Los hallazgos inesperados.
Las que ya son una herencia de familia y pasan de generación en generación, de madre a hija, de abuela a nieta.
Las que son la vedette del guardarropa, portadora de un glamour especial que te hace brillar.
Aquellas que son imposibles de usar pero se siguen queriendo como el primer día.
Esas prendas que te prestaron y no pudiste devolver y las que no prestarías nunca por miedo a perderlas.
Las únicas e irrepetibles.
Las que te acompañan siempre.

Compartí el valor de tu guardaropa, contá tu propia historia, y podés ganar entradas para la obra "Amor, Dolor y qué me pongo" en el Teatro Tabarís.

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