lunes, 11 de mayo de 2009

Convocatoria para fotógrafos y dibujantes

Proyecto "La postales de Paula"

¡Se extiende hasta el 24 de Mayo!

bla bla bla


Si sos ilustrador y/o fotógrafo, y amás tu trabajo, y te gustaría hacerte conocer, Hablemos mal de los hombres convoca a todos las personas mayores de edad, de cualquier nacionalidad, sin distinciones de sexo, para producir sus postales.

Enviar las postales de 30x20 en formato .jpg, por mail a: noventasesentanoventa@gmail.com. Sólo frente.

En el cuerpo del mail deben figurar una breve hoja de vida, y dentro de la imagen debe estar claramente comunicado el título de la postal, el nombre del dibujante y el nombre del blog que auspicia este convocatoria. El asunto debe decir: Postales para Paula.

Los temas son conceptuales y se pueden desarrollar con total libertad:

- El amor en los tiempos de Internet.

- La amistad entre el hombre y la mujer.

- El día del amigo.

- Campaña anti-San Valentín.

- Hablemos mal de los hombres.

- No desesperes. Ya va a llegar.

- Los hombres son como el colectivo.

- Te vi con otra.

- La ex de mi ex y yo somos amigas.

- De la muerte y de los cuernos...

-Gracias por dejarme.

-Decime que sí.

-Quiero conocer a alguien de una vez.

Se terminará de elegir a través de encuesta con los lectores. Quedará una por cada tema. Pueden basarse en los retratos y relatos de este blog pero no es obligatorio.

Se puede participar hasta el 24 de mayo. Después de esa fecha comienza a mostrarse los primeros trabajos para que comience la selección.

Las postales elegidas estarán en una sección de este blog, que tiene desde 1000 a 2000 visitas por día, y estarán on line de manera permanente, con el link de la página o blog del ilustrador.

Tienen como finalidad ser utilizadas por los lectores a modo de e-cards, salvapantallas, regalos para sus amigos, o sencillamente para deleite visual.

Gracias,

Paula

miércoles, 6 de mayo de 2009

Mi no sé qué cosa y yo (2)

o hablemos bien de los hombres
bla bla bla


Mi “no sé qué cosa” y yo nos estamos conociendo pero al mismo tiempo nos estamos despidiendo. A veces, aunque estamos juntos, nos quedamos en silencio y nos sorprende una tristeza rara, como si nos empezáramos a extrañar antes del plazo previsto. Y nos miramos, callados, como si anotáramos con la retina, como si fijáramos imágenes, como si estuviéramos memorizando todo lo que rodea al otro: la ropa, la habitación, la manera de mirar los objetos, de tocar las cosas.


¿Pero, si los dos nos hubiéramos conocido en otras circunstancias estaríamos juntos? Esa es la pregunta.

Estoy convencida que no. Al menos al principio, fue casi tranquilizador saber que Gastón se iba. Que no me implicaba nada más que el tiempo presente, sin toda la neurosis que implica empezar una relación y continuarla en el tiempo. Más que nada, porque yo sentía que ya no tenía nada para dar.

El no es la excepción. Había salido de un noviazgo de muchos años antes de conocerme.

Sin embargo, para mi sorpresa, y algo de diván, yo no sólo estaba equivocada sino que tengo unas buenas reservas de cosas que ofrecer y muchas palabras debajo de los dedos para quien las quiera.


Es raro lo que logra una persona cuando nos estimula y nos acerca a las cosas que queremos. El se preocupa por mí, y con sólo saberlo, se me amortiguan muchas heridas.


De hecho, volví a buscar trabajo con más tenacidad, enfocada en mi crecimiento personal en vez de conseguir dinero para pagar las deudas. Siempre fui muy infantil. Es algo que todos me dicen. Me cuesta afrontar decisiones. Asumir responsabilidades.


También me di cuenta todo lo que le atribuyo a lo masculino. Por ahí tenga que ver con la ausencia paterna. Todo el peso que tiene. Todo el amor, el odio, el horizonte de sentido, los sueños, los deseos y los temores.

Estuve tan triste. Me sentí tan mal que bordeé los límites de la autocompasión. Y ahora, muy despacio, se acomodó otro hombre a mi rutina, y, sorprendentemente, yo a la suya. Todos los cambios que produjo en mí en tan poco tiempo me dejan con la boca abierta. ¿Será que sólo necesitaba un poco de ternura?


Pero el 18 de Junio Gastón se va. Y sólo el tiempo (más y más tiempo) me va a decir cómo seguirá mi vida conmigo, porque todavía yo y yo tenemos que resolver muchas cosas.


Mis ganas de interpretar a los hombres, de conocerlos, se pueden reinterpretar en contraposición: tal vez estoy intentando reconocerme a mí misma




como mujer.

lunes, 4 de mayo de 2009

Mi no sé qué cosa y yo

O acerca del uso del lenguaje y mi miedo al compromiso
bla bla bla

Es una condición inherente al ser humano la necesidad de nombrar a las cosas, sean objetos, personas y hasta relaciones.Yo no soy la excepción a la regla. Es más, siempre le di demasiada importancia a las palabras. Sobre todo con lo que respecta al amor.


De hecho, la palabra pareja, por ejemplo, siempre me dio un vértigo asfixiante: par-reja, la prisión de la simetría. La palabra esposa - no hay que pensar demasiado- me repite también a la cárcel. Y la palabra esposo (es-pozo) me da una imagen de profunda oscuridad. Ni hablamos de lo que me produce la palabra casados (cazados).


La palabra novio, en cambio, siempre me había gustado. La veía como una palabra llena de frescura, que la v corta del medio suavizaba, llenándola de musicalidad. Hasta un día, mi ex novio dejó ser el hombre maravilloso que yo había pensado cuando lo conocí. Entonces, no me quedó otra que descubrir el sentido oculto de la palabra novio. No-vio. Y es por eso la gente siempre dice que el amor es ciego.


Sin embargo, no tengo objeción contra la palabra ex. Es acertada y simple, aunque muchas veces dolorosa. Establece la distancia justa y necesaria entre el tiempo presente y el tiempo pasado.


Ex que divide las aguas y marca el territorio.


Ex de afuera.


Lejos de mí.


domingo, 3 de mayo de 2009

RANDOM (4)


La gente tiene preguntas y el dios Google la respuesta.
bla bla bla

1-Qué cosas se debe preguntar a una mujer.

2-Definión de un hombre tacaño.

3-Yo tengo ganas pero él no.

4- Un estúpido es el que dice cosas estúpidas.

5- Cómo ser la más linda del colegio.

6- Las mujeres no saben lo que quieren.

7- Mi novio le tiene alergia al compromiso.

8- Mi novia es una perra pero la quiero.

9- ¿Lo llamo o no lo llamo?

10- Salvamos a los pingüinos de vino.



viernes, 1 de mayo de 2009

Buena suerte

Dicen los toreros - Buena suerte, compañeros, que no es tan fácil como decir solamente adiós.
bla bla bla

Lo que viví durante los años que estuve con Mr. Wrong, sólo él y yo lo sabemos. Ojalá pudiera registrar cada palabra, cada gesto, cada momento, y esa triste felicidad que descubrimos todo el tiempo que estuvimos juntos. Pero es imposible.

Pero, bueno, pongámonos en situación. Nos habíamos quedado en la fiesta. Ya me tomé el tequila, pero uno solo, como para sobrellevar la noticia. Las chicas y yo habíamos decidido que nada nos va a arruinar la noche. “Vamos a bailar y a divertirnos aunque se levanten los zombis y quieran comerse nuestros cerebros”. Y en lo que siguió de la noche, esa fue la meta. Bailamos frenéticamente por unas cuantas horas.

Ahí estaba yo, en el medio de la pista, con mi mejor pose de mujer que irradia felicidad. Tenía un vestido negro muy corto, como siempre, y justo me había planchado el pelo. Y por ahí estaba él, ¿sin saber que estaba yo en el mismo lugar?, haciendo lo mismo con sus amigos. Hasta que en medio de un ataque de sinceridad las mire y les dije: ¿Nos vamos? Las chicas asintieron, aliviadas.

Pero cuando nos estábamos por ir, muy cerca de la puerta de salida, lo veo y sus amigos me ven. Él está de espaldas pero las cartas ya están echadas. “Los voy a tener que saludar”, pienso, y me armo de valor.

Me acerco con mi mejor sonrisa. Lo saludo a él al pasar, y mientras tanto, sus amigos y yo nos abrazamos. Nos ponemos al día. Fue como un momento de reencuentro con mis compañeros del secundario. Claro. Era obvio que iba a pasar pero no lo esperaba. Con él nos despedimos veinte veces y recaimos otras tantas pero con ellos no hubo charlas de despedidas ni nada por el estilo. Sólo, de un día para el otro, no nos vimos más. Y entonces, lo que más me impactó, fue sentir que ellos me extrañaban tanto como yo.

Las chicas me están esperando con cara de apuradas, me acerco a él y le digo: Nos estábamos yendo pero me alegro verte bien. El me mira pero no cae. Parece que le hablara alguien de ultratumba. Está paralizado. Me mira como en medio de una sesión de hipnosis. Me abraza. No puede decir nada. Yo tampoco agrego nada más. Y me voy.

De ahí nos fuimos a otra fiesta. Obvio. En el taxi, seguimos con la charla.

Cecilia:

No sé si decirte esto. Pero estoy muy orgullosa de vos.

Paula:

¿Qué esperabas? ¿Que le hiciera una escena?

Cecilia:

No. Pero lo llevaste muy bien.

Angy:

Yo sí esperaba que le hicieras una escena.

Paula:

Jajjaa

Angy:

Lo mejor es que es que estabas re linda.

Paula:

Ay. Gracias. Lo que pasa es que antes me vi con Gastón y me puse linda para él.

Cecilia:

No seas humilde. ¡Te salió redonda!- me dice, emocionada.

Amy:

Perdón. ¿Pero alguien se dio cuenta cómo la miró?

Cecilia:

No.

Angy:

No. ¿Cómo?

Amy:

La miró ASI.

Paula:

Estaba sorprendido. Nomás.

Cecilia:

Bueno, que se joda.

Angy:

Tal cual. Que se joda. Ni se acercó a nosotras. Que se piensa. Hace un montón de tiempo que no nos veía y, después de todo lo que vivimos, no fue capaz de venir a saludarnos…

(Pobres mis amigas. Ellas también se habían encariñado).

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