Mucho más que dos
bla bla bla
A veces me sorprende el grado de fraternidad que algunos hombres logran con su mejor amigo. Es como si se complementaran perfectamente. Una mirada y ya se dijeron todo. Un guiño y ya está. Quizá sean habilidades telepáticas que se aprenden jugando al truco. No sé. Es un absoluto misterio para mí. Pero hay duplas que eternamente darán que hablar.
En la oficina observo algo parecido. Cuando los miro a Fabián y Alan no deja de venirme la imagen de aquel famoso dibujito Pinky y Cerebro.
Mientras que Fabián tiene un rol de mando, Alan necesita una guía. Fabián parece más inteligente. Alan parece más sensible. Alan tiene una risa boba pero de esas que te dan confianza. Fabián tiene una expresión canchera pero, en el fondo, es torpe para relacionarse. Reconoce las necesidades de su mac antes que las de su madre.
La dupla funciona, sin dudas. Fabián dice A y Alan ya está terminando el abecedario. Si uno se para, el otro ya está en la puerta. Tienen una coordinación absoluta. A la tarde, cuando es la hora de irnos, ellos dos siempre salen juntos. Los dos son fanáticos de la trilogía de Star Wars. Los dos son de Boca. Los dos leen los mismos comics de superhéroes.
Yo me aprovecho de tanta simbiosis, por supuesto, y también los cargo. ¡Porque es un poco extremo! Pero, como les tengo cariño y me tratan tan bien, la verdad es que me muero de ternura cuando Fabián llega y Alan trata de disimular que estuvo mirando el reloj cada 5 minutos.