jueves, 7 de agosto de 2008

EL HEROE

Paula hoy tiene ganas de hablar bien.
bla bla bla


A los 14 años recien cumplidos fui a un campamento a las afueras de Buenos Aires. En la traffic conocí al coordinador, Juan.
Juan era un morocho de ojos verdes de 17 años. No nos llevábamos mucho pero a esa edad pensábamos que sí. Él manejaba mi grupo que estaba compuesto por: Anita, de 13, Lau, de 11, y estaba Sebastián, de 14, y también dos hermanos, que eran vecinos míos y que durante el año me hacían la vida imposible, sobretodo desde que una vez me tiraron con una bombita y yo me puse a llorar. Los tres me vivían peleando. No es por agrandada, pero ahora con los años, me doy cuenta que los tres gustaban de mí. No era tan raro sino solamente que era la única con tetas del grupito. Y por supuesto, a mí me gustaba Juan, pero pensaba que nunca jamás me iba a dar bola.
El nos llevaba a paseos y yo no perdía oportunidad para hablarle del tiempo. Cuando me metía al río lo miraba. Y a veces sentía su mirada clavándose.
Los otros chicos, Sebastián y los dos hermanos, me peleaban cada día más. Una vez pasé por al lado de ellos y me pegaron con una rama. Yo, para repetir la historia, me puse a llorar, y, para variar, amenacé a mis vecinos con que cuando volvierámos le iba a contar a mi mamá. Pero ahí apareció Juan. Los puso en su lugar y yo me fui, felíz, con mis amigas. Al otro día fue el paseo en caballo.
No sé montar y ellos, mierda, siempre lo intuyen. No hago más que subirme en su lomo para que empiecen a hacer lo que quieren. El caballo, que estaba acostumbrado a hacer el mismo recorrido un millón de veces, esta vez decidió hacerlo rápido. Y empezó a galopar, conmigo arriba tratando de sostenerme como podía. Cuando frenó violentamente, yo caí. Juan se asustó y corrió hacia mí. Me preguntó cómo estaba y me ofreció su mano para levantarme. Yo le contesté que bien pero no me incorporé del suelo por el susto y la vergüenza. Mientras tanto, Sebastián y los dos hermanos se burlaban de mí. Y ahí estaba yo, tirada en el pasto casi ridículamente, Y ahí estaba Juan, que me corrió el pelo de la cara y me besó, delante de todos. Y es así como de un momento ridículo pasamos a un momento romántico.

Fue hermoso.

Sebastián y los dos hermanos no me volvieron a pelear. Por supuesto.

Siempre pienso que ese tendría que haber sido mi primer beso. Así, bien de película. Pero nunca supe esperar.

12 comentarios:

Paula dijo...

Estoy nostálgica.

Bichicome dijo...

Por eso hay que esperar.. viste como es...

Paula dijo...

Si, con el tiempo iba a descubrir los beneficios de la espera. Pero ahí todavía era pequeña, curiosa y buena. je

Euge dijo...

Me muero de amor.
Y una gasta besos en sapos que ni lo merecen...

Heart in GLOOMS dijo...

Que romántico *-*

Destartalada dijo...

Que Paula rara esta...

Que lindo!!!

Y yo justo que ando fácil pa´l amor por estos tiempos.
Avisame cuando estés buena y romántica asi me preparo.

Caso contrario puedo llegar a enamorarme del primer cascarudo que se me cruce.


Besosss

Paula dijo...

Euge, ¿Algunos sapos se volverán principes?

heart in glooms, sí!! lo fue!!

Destartalada, yo también tengo un corazoncito, pero se ve que todos prefieren a la paula mala.

je

besotes

Fio.. dijo...

Ahhhhhhhhhh me muero!!
Qe hermoso si hubiese sido tu first kiss,
viste qe a los 13, 14 una le da bola a los de 17, 18 y despues cuando llegas a esa edad, son unos tremendos "niños" jaja, siempre estan buenos los mas grandes, en mi caso, x lo menos,

Quiero qe alguien me bese! :'(

Qe estes bien!!!!!!!

Besoss!!

Anónimo dijo...

ahhhh q linda historia

Paula dijo...

fio, era un dulce ese chico...

anónima? si, re linda historia. La podria llamar el primer beso que no fue.

Paula dijo...

En realidad fue mi segundo beso.

La Maga dijo...

Que lindo!!

Es lo que todas imaginamos, bien pudo suplantar al primer beso.

Besos!

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