viernes, 28 de noviembre de 2008

La Naty

Su imagen es un arquetipo
Bla bla bla

Este post es una excepción porque voy a hablar de una mujer, pero es una idea que me anda dando vueltas como un perro sarnoso.

La Naty era la novia de Javier, el primo de una amiga. Habían empezado muy enamorados. Eran una pareja muy armónica. Ella era una mina buena, de esas que distinguís a simple vista. Tenía mucha sensibilidad. Amaba la música, ayudar a los demás, y sobre todas las cosas, a Javier.

Fue ella quien lo alentó para que empezara una nueva carrera que lo hiciera más feliz. Lo desestructuró considerablemente. Hizo que participara en proyectos sociales, que le dedicara tiempo a las cosas que le hacían bien.

La Naty hizo que Javier se relacionara mejor con los demás y fuera más considerado. Antes era un tipo extremadamente egoísta. En definitiva, fue ella quien lo ayudó a volverse mejor persona.

Pero Javier no estaba preparado para La Naty. No sé bien en qué momento de la relación comenzó a retroceder todos los pasos que había dado hacia delante. Ella, después de varios años de noviazgo, quería que se fueran a vivir juntos, que formaran una familia. Estaba enamorada perdidamente de él. Sin embargo, sin demasiado espamento, de un día para el otro, él la dejó.

La Naty se fue de la vida de Javier con el corazón destrozado.

La historia no termina acá porque continuó en el recuerdo de Javier. Cada vez que lo veo y empieza a enumerar sus historias, su chica actual, alguna relación ocasional, siempre aparece La Naty. Creo que Javier es consciente de que dejó ir a la mejor mujer que jamás va a conocer. Cuando la nombra le brillan los ojos. Le cambia la cara. Siempre se va a plantear que hubiera pasado si…

- La Naty, pero La Naty, que gran mujer- dice y después sigue hablando de otra cosa.

Su excusa: no estaba listo para resignar sus proyectos individuales. Pero yo creo que sobre todo la ruptura fue porque tiene la firme decisión, como muchos hombres, de que se va a casar recién a los cuarenta.

A mí no me gusta esa actitud calculadora de Javier con las relaciones. Pero detesto más la decadente incondicionalidad de La Naty porque su imagen es un arquetipo.

La Naty representa a muchas, muchas mujeres que invierten sus sueños en una relación que jamás va a funcionar.

La odio sobre todo porque yo también fui La Naty. Una mujer que amó, patética e incondicionalmente, al hombre

equivocado.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

EL FANATICO DE COCA COLA

Bla bla bla

De toda mi colección de freaks, hay uno que recuerdo con mucho cariño. Lo conocí un verano que me fui de vacaciones con mis amigas a la costa. Tendríamos 17 años. Salimos por 3 días. Se llamaba Martín y era fanático de Coca-cola.

Todo comenzó con un comentario aparentemente inocente:

Martín:
- Yo a la mañana desayuno con Coca – me dijo- Pero no sólo en verano, eh. En invierno también. Yo desayuno con Coca. A mí no me des agua. ¿Qué es eso? A mí dame Coca.

Mientras íbamos a pasear a la playa comenzaba con su discurso:

Martín:
- La coca cola se mezcla con el whisky, con el fernet. Con coca cola preparás el cuba libre. Queda bien con el ron. Se puede hacer de todo con la coca.

Paula:
- Ah, mirá.

Martín:
- También se usa como bronceador.

Paula:
- ¿Como bronceador?

Martín:
- Mi tía Pelu la usaba como bronceador cuando era joven. Dice que le quedaba un color increíble.

Paula:
- ¿En serio? ¿Y cómo tiene la piel tu tía?

Martín:

- Destrozada. Pero bueno…

Paula:
- Pobre tía Pelu.

Martín:

- También se usa para destapar cañerías, ¿Sabías?

Paula:
- ¿Cómo?

Martín:

- Sí, mi papá me contó.¿No es genial?

Paula:

- Ah, si. Genial.

Martín:

- ¿Sabías que el traje de Papá Noel era verde pero quedo rojo por una publicidad de la empresa?

Paula:
- Eso tiene que ser mentira.

Martín:

- No. No es un mito. Es verdad.

Paula:

- Umm. (siguiendole la corriente) Yo la uso para estudiar también.

Martín:
- Si, yo también.

Paula:
- Por la cafeína.

Martín:
- Aunque al principio la fórmula original tenía cocaína, ¿sabías?

Paula:
- No.

Martín:
- Por eso el nombre.

Paula:
- Suena lógico. Ahora entiendo todo.

Martín:
- También la usan para sacar las manchas de oxido. Los plomeros la llevan a todas partes.

Paula:
- Ah.

Martín:
- A mí me encantaría tener la fórmula de coca cola. ¿No debe ser tan complicada hacerla, no? Viviría tomando todo el día.

Paula:
- A mí me gusta la coca pero no soy fanática.

Martín:
- Pero yo tampoco. Ni ahí.

lunes, 24 de noviembre de 2008

RANDOM

Hay gente que llegó a este blog haciéndose estas preguntas:
bla bla bla

1- ¿Cómo saber si le gusto a un chico aunque casi no nos hablemos?

2- ¿Cómo no parecer desesperada con los hombres?

3- ¿Cómo actúan los hombres cuando te quieren aburrir?

4- ¿Por qué los hombres aparecen y desaparecen?

5- ¿Cómo conseguir que un hombre quede loquito en la cama?

6- ¿Cómo evitar que un ex novio me siga haciendo daño?

7- ¿De qué manera hay que mentirle a un hombre?

8- ¿Por qué los hombres son tan inmaduros?

9- ¿Cómo es el fotolog del principito flogger?

10- ¿El té de orégano hace mal?

jueves, 20 de noviembre de 2008

Un estratega demasiado sincero

bla bla bla

Pasa que los sinceros evolucionan a estrategas, así como las chicas buenas, dulces y encantadoras, después de una gran pena de amor, se vuelven malvadas.

Pero que horrible que es cuando el estratega se vuelve sincero y te dice lo que no querés escuchar.

Ayer vino Matías a mi casa. Como siempre, la pasamos bien, nos reímos, miramos la televisión, pero un momento se me queda mirando, como si de pronto notara todas las cosas lindas que tengo para dar, me mira a los ojos y me dice que me quiere decir algo:

Matías:
Paula, sé que no tendría que decirte esto, que lo más comodo sería hacerme el boludo, pero me parece que estamos...

Paula (Que se lo ve venir):
- Pará. Pará.


Matías:

- Con vos me río. Sos inteligente. Me gusta tu sentido del humor. Sólo que yo...


Paula:

- Pará. Pará. No sigas. Ya sé. Soy una persona llena de cualidades pero vos… (Y me empecé a reír).

Matías:
- No te rías, boluda. Encima que me cuesta hablar en serio. Pero la verdad yo no estoy buscando…

Paula (Tentadísima):
- … nada serio. Y yo soy demasiado para vos. No me merecés.

Matías (Que también se ríe):
- Con vos no se puede. ¿Ves? Sos de lo peor.

Paula:
- Decime la verdad. ¿Es por la rubia del otro día?

Matías (Sobreactuando):
- No. Nada que ver.


Paula:

- No te creo nada.

Matías:
- Bueno, no me creas. (Silencio incomodo)

Matías:
- Che… mejor me voy.

Paula:
- Como quieras.

Lo acompaño hasta la puerta. En la puerta nos besamos. Yo me tiento y me empiezo a reír.


Matías:

- ¿De qué te reís?

Paula:
- De tu cara. Estás muy serio.


Matías:

- No te tomas nada en serio vos.

Paula:
- Bueno, no sé. ¿Querías que me ponga a llorar?


Matías:

- No. Pero no que te cagues de risa.

Da unos pasos hacia el ascensor.

- Paula:
Matías…

Matías:
- ¿Qué?


Paula:

- (Irónicamente) Ninguna te va a querer como yo.

Matías:
Ja ja. Qué personaje.


Y lo vi tomarse el ascensor y me dio un poquito de tristeza.

Más allá de la parodia, algo de la situación me recordó a mi ex novio cuando me dijo sus demoledoras palabras.

Mr. Wrong:
- Vos sos todo lo que soñé pero no soy feliz.

Paula:
- Vos también sos todo lo que soñé, y mirá.

Y esa fueron las líneas finales de cuando cortamos. Estabamos sentados en un bar de Barrancas de Belgrano. Me obligó a comer algo porque yo sentía que iba a desmayarme. (Ustedes ya saben lo melodramática que soy). Yo tenía los ojos hinchados como dos pelotas de ping pong. El tenía un tic nervioso que espero que ya lo haya solucionado.

Es algo que tendré que aceptar de una vez. Todos, cuando recién empezamos una relación, nos creemos grandiosos, pero somos patéticos cuando tenemos que terminar. Todos. Sin excepción. Incluso yo.

El que abandona. El que es abandonado. El que llama. El que deja de llamar. Todos repitimos las mismas frases hechas. Somos la misma figurita pegada en un álbum diferente cada vez que conocemos a alguien que nos gusta. Cada vez que tenemos ganas de conocer a alguien que nos gusta.

Cada vez que volvemos a empezar.

Cada vez que volvemos a terminar.






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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sos una persona increible, llena de cualidades, pero yo...(3)

Paula:

Quiero hablar con vos. ¿Te paso a buscar y charlamos un rato?

Sebas



....




Sebastián:

Es horrible tener que repetirte esto por mail porque intenté que fuera en persona. No sé si quiero decir lo mismo otra vez. No lo dije porque estuviera enojada. Lamentablemente, todo lo que te dije en el supermercado es verdad. No sé que más decirte. A veces funciona. A veces no. No te quiero mentir. No creo que lo que teníamos estuviera funcionando.

Y todo lo que te dije en el supermercado es verdad. Salvo una cosa.



Tus perros.



Son hermosos.



Paula



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lunes, 17 de noviembre de 2008

Sos una persona increible, llena de cualidades, pero yo...(2)

EL NEGADOR
bla bla bla

El viernes fui a buscarlo a Sebastián pero no lo encontré. El sábado recién tuve noticias de él y fui hasta su casa.

Paula:
- Sebas, no quiero dar más vueltas. Yo…

Sebastián:
- ¿Me acompañás al super? No quiero que lleguemos a lo de mi hermana con las manos vacías.

Paula:
- Si. De eso te quería hablar.

Y fuimos al supermercado. Entre las góndolas yo ensayaba mi discurso haciendo mímicas absurdas mientras las abuelitas me miraban como si fuera una loca. Finalmente en la parte de los congelados fui a encararlo a Sebastián.


Paula:
- Hace días que te quiero decir algo pero no es fácil.

Sebastián:
- Si. ¿Qué pasa? ¿No querés venir mañana al almuerzo? ¿Es eso?Ya me di cuenta.


Paula:

- No. No quiero ir. Me parece una re mala idea.

Sebastián:
- No sé por qué sos así.


Paula:
- ¿Así cómo?

Sebastián:
- Tan… inmadura.


Paula:

- ¿Qué me dijiste?

Sebastián:
- Inmadura, te dije. Inmadura.

Paula:
- (Fuera de sí misma) No te quiero ver más. No me gusta cómo sos. No te quiero volver a ver.

Sebastián:
- ¿Qué?


Paula:
- Que no te quiero ver más. No me gusta que hagas planes por los dos, que no me consultes, que me pongas en tus números free, que me quieras presentar a tu familia. Tus perros son feos, vos me aburrís, no me interesa conocer a tus tíos, ni a tu vieja, ni quiero conocer a tus amigos, no me interesa nada, nada, pero nada, de vos.

Sebastián:
- Pará. ¿Qué te pasa? ¡Estamos en el supermercado!


Paula:
- Eso. Que hace días quiero decirte que…

Sebastián:
- Paula, tranquilízate. Yo voy a pensar que estás muy enojada y por eso decís todo eso.

Y se fue. Y me quedé ahí, hablando sola entre el helado, los yogures y los productos Light.

Y me volví a mi casa.

Me tocó un negador.



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viernes, 14 de noviembre de 2008

EL TELEFONO, SEBASTIAN, MATIAS, MI MAMA Y YO

Bla bla bla
Les cuento todo lo más rápido que puedo porque hoy ahora sí o sí lo voy a ver a Sebastián y decirle todo. Ayer chequeo los mails y leo que me puso en sus números free. ¡Dios! ¡Es lo peor que puede hacer alguien y más cuando recién te conocés! Tal vez quede muy psico pero lo voy a ir a buscar a la facultad. Traté de avisarle que iba porque teníamos que hablar, pero lo estuve llamando y nada. No me atiende. Tampoco me responde los mensajitos ni lo vi más on line. Le mandé un mail pero no me contestó. ¿Y queda muy mal decirle lo que me pasa por mail, no? Tiene que ser en persona. Sin duda, no puedo sostener más todos sus planes descabellados. Sus pequeños planes descabellados. Y anoche, si me quedaba alguna duda, lo terminé de decidir.

Anoche fuimos con las chicas a tomar una cerveza a bar con mesitas al aire libre. ¡Y no saben quien estaba ahí!

¡Si!

¡Matías!

Yo no sé qué será: ¿Por qué siempre me lo encuentro de casualidad?

Entre sus amigos había una flacucha, rubia sin gracia, que le hablaba de lo más cerca. No pude más que marcar terreno e ir a saludarlo. Le vi la cara de tragame tierra y me maté de la risa. La cosa es así: Terminamos en mi casa. Obvio. (Rubia flacucha, 0/ Paula Malvada, 1).

No estoy enamorada de él, y sé que muchos van a desconfiar de esta afirmación, pero les juro que no estoy enamorada de él, pero esta mañana, cuando nos despertamos juntos, me di cuenta que en este momento es lo que puedo tener. Estar con Matías es como tener sexo con un amigo. Es tan cómodo. Tan divertido. Ninguna emoción en el medio.

Esta mañana sonó el teléfono:

Matías:
- Atendé.

Paula:
- No. Dejá.

Matías:
- Atendela a tu vieja así nos deja tranquilos.

Paula:
- ¿Cómo sabés que es mi mamá?

Matías:
- Siempre que vengo te llama.

Y atendí.

Mientras estaba hablando con mi mamá, yo completamente desnuda, Matías me empezó a acariciar. Yo trataba de cortarle porque la situación era demasiado incomoda, pero justo se le dio por leerme acerca de un curso. Y yo trataba de cortarle pero seguía leyendo. Mami, más tarde te llamo y me contás. Pero mi mamá seguía hablando y no paraba de hablar. Y Matías se reía y yo también. Cuando finalmente corté retomamos la situación.
Pero otra vez sonó el teléfono.

Matías:
-Un día voy a atender- me amenazó-. No puede ser que siempre justo te llamen.

Paula:
- Atendé. Total. Si te escucha mi mamá va a decir: Perdón, me equivoqué. Quise llamar a mi hija. Nunca va a pensar que fuera posible que traiga un chico a mi casa.

Matías:
- Ja. Sí, seguro.

Y el teléfono volvió a sonar, y sin que me diera tiempo, el idiota atendió.

Matías:
- Hola. Ah, si, si, te paso.
( Y me mira serio, muy serio, y me pasa el teléfono y yo que tenía la cara desencajada del terror de que sea Sebastián)

Matías:
-Tu psicologa- me dice y se rie.




Retomo la terapia el lunes.




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jueves, 13 de noviembre de 2008

Sos una persona increible, llena de cualidades, pero yo...

bla bla bla


Salida del teatro.

Peor obra de la historia de la humanidad.

Paula:
- Seba, te quiero decir algo.

Sebastián:
- ¿Si? Te escucho.

Paula:
- Bueno… yo creo que sos una persona increíble, lleno de cualidades, pero yo...

Sebastián:
- Me anoté en el gimnasio. ¿Te conté? Quiero bajar un par de kilos.

Paula:
- Ah. (¿A qué vino ese comentario? ¿Se siente inseguro?) Pero bueno… lo que yo quería decirte es que…

Sebastián:
- Me fue re mal en el examen de la facu. El del lunes. Pasé toda la semana re mal.

Paula:
- ¿Y era promocionable?

Sebastián:
- Si. Re mal. Yo sé que no tendría que tomármelo tan en serio pero bueno… Igual no fue porque nos vimos el fin de semana. Me fue mal y punto.

Paula:
- Yo no pensaba que te fue mal por mi culpa, eh.

Sebastián:
- No. Ya sé. Te decía por las dudas.

Paula:
- ¿Por las dudas de qué?

Sebastián:
- Yo sé que cuando uno está en pareja cede cosas, comparte el tiempo. Acepta cosas. Yo me siento muy bien con vos.

Paula:
- Pará. Yo tengo que decirte algo…

Sebastián:
- Me gustaría que conocieras a mi hermana de una vez. No para de preguntarme por vos.

Paula:
- Ah ¿si? Ah.

Sebastián:
- Vamos a visitarla el domingo. Van a estar unos tíos también. En realidad, te pregunto pero ya les dije que íbamos juntos.

Paula:
- Pero no me avisaste. Yo el domingo no puedo.

Sebastián:
- ¿Y qué tenés que hacer?

Paula:
- Yo… eh… Me iba a juntar con las chicas.

Sebastián:
- ¿A hablar mal de los hombres?

Paula:
- ¿Por qué me decís eso?

Sebastián:
- ¿Qué cosa?

Paula:
- Eso. Lo de hablar mal de los hombres.

Sebastián:
- ¿No es lo que hacen todas las mujeres cuando se juntan?

Paula:
- Ah, si, si. No. Vamos a comer un asadito. Gloria lo sabe hacer.

Sebastián:
- Bueno, trata el domingo de hacer una excepción. Si voy solo, voy solo. Pero sería un bajón. Re aburrido.

Paula:
- Mirá… no sé porque yo…

Sebastián:

- Estuve toda la semana re mal. (Y puso su peor cara de perrito mojado) Sería buenísimo terminarla bien. ¿Dale?

Paula:

- Yo… Mañana te digo.

Y no me animé.

No le dije nada.




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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Decisiones

Después de repasar sus viejos commets:

El siempre sensato concejo de Blonda:

Pauli: Creo que el ser humano se asusta. No pasa por ser hombre o mujer. Cada vez que pienso en conocer a alguien me siento igual de jodidamente asustada...No sé si estoy dispuesta a tener una relación. Tal vez pase por ese miedo latente a sufrir como otras veces y ese instinto de preservación que uno va adquiriendo (de chica no lo tenía).

La inteligente pregunta de Laluz:

¿Por qué huimos de aquello que tantas veces deseamos?

El apoyo incondicional de Arlequín a Sebastián:

¡Yo lo re banco a Sebas!

El comentario de un hombre sensible como Pablo:

Yo no le daría muchas vueltas a que te quiera "conquistar" mucho, dale para adelante, capaz el tipo es un romántico.


Y el de la pobre Cecilia, que no teme decirme su más bruta verdad, y que ya no sabe qué hacer conmigo:

Pau, no temas nena. Estar enamorado es lo mejor que te puede pasar. Es verdad que uno corre ciertos riesgos, riesgos a que las cosas no salgan bien y luego uno salga lastimado. Pero, ¿Cual es la otra opción que nos queda? ¿Decidir no enamorarnos y no correr riesgos? ¿Quedarnos tranquilas, sin demasiados sobresaltos, sin riesgos pero quietitas como un helecho? ¡Déjate llevar! ¡Este chico me gusta y mucho! Además si verdaderamente no hizo un análisis de mercado y estuvo investigando tus gustos y aún así la pega con todo lo que te gusta tenes muchas cosas es común y eso no suele pasar muy frecuentemente con un hombre.
Buen dato que le haya comentado a la hermana de vos, uno no comenta las cosas que para uno son casuales y pasajeras, eso habla de un interés a futuro, de algo que por más que no te juren amor eterno por lo menos hace que avizores un buen tiempo junto a alguien.
Yo no creo en el amor para toda la vida , si en el amor que se va construyendo todos los días y se renueva con cada beso en cada momento cotidiano de nuestras vidas. ¡Anímate a construir una cadena de lindos momentos mujer!


Sé que les voy a contar a continuación no les va a gustar:
Decidí no verlo más a Sebastián.

La razón es sencilla: Me aburre.

Es algo que intenté superar. De verdad. Lo intenté. Yo sé que algún día voy a estar preparada para un amor sin sobresaltos que me lleve de la mano por la vida. Qué se yo. Tal vez algún día esté lista para alguien que quiera comprar conmigo cosas en cuotas y que su único deseo sea pasar los domingos en casa. Sé que algún día tal vez quiera la familia tipo. El novio con los perros, e incluso, quién dice, un hijo. Tal vez hasta desee un hijo algún día. Pero ahora no. Sé que es un tiempo para estar sola. Puede ser que me haya asustado en un primer momento tanto interés, pero si me asustó tanto es que no es él. Y no es él. Y punto. Y mejor no darle tantas vueltas al tema.

Por otro lado, no podría embarcarme en una relación con alguien sólo para tapar mi malestar con el amor. No justo para nadie. Ni para él ni para mí.

Y entonces decidí no verlo más. Y ahora se lo tengo que comunicar. Y, aunque soy malvada, quiero que sepan que para mí es difícil. No seré rubia ni de ojos azules pero le voy a romper el corazón.

Y no está tan bueno.

Sobre todo porque ahora sé que la que tiene problemas con el compromiso soy yo.



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domingo, 9 de noviembre de 2008

El chupasangre

bla bla bla

Toda diva tarde o temprano conoce al hombre que la llevará a los extremos más altos de su vida y los más bajos de su carrera: el chupasangre.
Britney Spears tuvo su Kevin Federline, Whitney Houston tuvo a su Bobby Brown, y por estos lados, bien al fin del mundo, Susana Giménez tuvo su Huber y Pampita a su Martín Barrantes.
Ahí están ellas: amadas, admiradas, deseadas por cualquier hombre, con la caja fuerte tan llena que no se puede cerrar, pero no. Algo les falta si no están en una relación tormentosa que las haga sentir vivas.
A cambio, estas criaturas vampirezcas, que huelen los flashes de las fotos como los murciélagos huelen la sangre vacuna, algo les dan. Aunque no sea precisamente amor.
Su técnica es sencilla: toda mujer, por más exitosa y autosuficiente que sea, esconde el fondo una sed inagotable de pasión.
Al principio, ellos les dan lo que ellas siempre soñaron pero después siempre les quitan mucho más. En los años siguientes de ese primer momento de encantamiento ellas intentarán a toda costa recuperar a ese hombre que conocieron, sin querer aceptar que tal vez jamás existió.
Su maquiavélica misión es clara: minar a la autoestima de la diva hasta crearle dependencia emocional. Poco a poco van boicoteando su integridad y jamás paran hasta lograr que tengan el mismo temblequeo nervioso que la presa tiene ante el cazador.
Y cada día el vampiro succiona y la victima ni siquiera tiende a gritar. Y sin embargo, cuando está a punto de secarse, en ese último momento, el vampiro la calma, la besa, la lleva en brazos hasta la cama, le dice las cosas más hermosas del mundo, reviven la pasión de los primeros tiempos, planifican un hijo, se compran una nueva mansión, y ella, notoriamente, vuelve a brillar.
Y así una y otra vez.
No importa si en el medio se les va vaciando la caja fuerte en pequeñas dosis casi imperceptibles.
No importa las infidelidades ni la explotación si después por las noches tienen adonde acomodar entre las sábanas los pies fríos.
Tampoco importan los golpes ni las adicciones. Y no importan las humillaciones públicas, ni los abogados, ni las rondas de prensa, ni que el dolor poco a poco las va quemando por dentro y agujereando la cama.
En los mejores de los casos finalmente rompen. El juego se disuelve. Volará por ahí el murciélago en busca de sangre más fresca. Huirá despavorida la diva apenas tenga la oportunidad.
Pero algo está claro: para que esta clase de relaciones funcione deben sumarse dos clases de adicciones que da como resultado una combinación fatal: por el lado de él, la adicción al poder, a la fama y al dinero, y por el otro de ella, la adicción al amor.
Lamentablemente, la mayoría de las mujeres sabemos muy bien que no hay que ser una diva para padecer esa enfermedad.

viernes, 7 de noviembre de 2008

TRIANGULO DE AMOR BIZARRO

Matías, Sebastián y yo
bla bla bla

El accidente de Mr. Wrong, que no quiera verme, me volvió a afectar. Otra vez me la pasé acostada mirando el funesto vuelco que dio mi vida este año cuando perdí mi estable trabajo junto con mi estable pareja. Mis sueños estables junto con mis estables ganas de vivir. Otra vez revivir el dolor con todas sus caras, pero con la diferencia de que tengo una certeza: esta vez no iba a ir a su casa ni tocar su timbre por muy preocupada que me haya quedado. Si hablar con él me hace mal, verlo otra vez no me parece una buena idea. Al menos no hasta que no me afecte tanto sus cambios de estado.

Pero Sebastián no supo lo de Mr. Wrong y siguió llamando. Di tantas excusas, algunas tan inverosímiles, y no pude decirle: “Estoy mal por mi ex”. No da. No daba. Sin embargo, tenía ganas de verlo a Matías. Qué contradicción. Se me rompió la computadora y me puse a llorar. Empecé a revolver papeles mientras tiraba cosas viejas de mi ex y encontré el teléfono de mi psicóloga. La volví a llamar para retomar la terapia. No estaba. Le dejé el mensaje. ¿Qué hice con mi vida? ¿Qué pasó? ¿Cómo todo se me fue de las manos así?

La llamé llorando a Julia, una de mis amigas más cercanas:

Julia:
Pau, ¿por qué no atendías el teléfono?

Paula:
Estoy medio mal.

Julia:
¿Qué pasa?


Paula:

Mi vida. No sé que le pasó.


Julia:

Sabés que te está deprimiendo a vos.

Paula:
¿Qué?

Julia:
Sebastián. Ese chico te deprime porque no te gusta, pero estás tratando de que te guste igual.

Paula:
No es que no me gusta, pero sí, creo que no me gusta.

Julia:
Estás haciendo lo que siempre hago yo. El triángulo.

Paula:
¿Qué?

Julia:

Un pibe que me gusta pero no me da mucha bola. Aparece otro pibe que se muere por mí pero a mí no me gusta tanto.

Paula:
Pero a mí Matías no me gusta demasiado tampoco.

Julia:
Pero te gusta más que Sebastián, es obvio.

Paula:
Porque con él es más tranqui. Es más comodo. Pero Sebastián me gusta también, lo que pasa que ahora yo no estoy muy alineada con lo que él siente.

Julia:
Porque en este momento no estás para algo serio y te sentís presionada. Sobre todo porque todavía no cerraste lo de tu ex. Y bueno, ninguno es el hombre de tu vida. Relajate.

Paula:

Creo que es precisamente lo que necesitaba escuchar. Por algo te llamé a vos.


----------

SMS de Sebastián:

¿Y? ¿Vamos al cine a la tarde?

SMS de Paula:

Tengo que ir a una entrevista de trabajo.

SMS de Sebastián:

Bueno, suerte.

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SMS de Paula:
Matías, ¿nos vemos hoy un ratito?

SMS de Matías:
No soy un objeto sexual.

SMS de Paula:

No sabía que te sentías así. ja. La próxima vez te tomo la mano y te miro a los ojos.

SMS de Matías:

Novelera.

SMS de Paula:
Decime melodramática.

SMS de Matías:
Hoy no puedo. Un besote.

Ok. Sabía que me iba a pasar. Sin el pan y sin la torta. Era obvio. Pero aún así todo esto, tan Montaña Rusa reload, me puso de buen humor.

Y toda la tarde me la pasé tarareando nuestra vieja canción.





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martes, 4 de noviembre de 2008

EL BOLICHERO

Bla bla bla

Los bolicheros se caracterizan por competir por quien tiene el mejor celular, gastarse la mitad de su sueldo en tragos y hacer del sábado a la noche lo que el domingo a la mañana es para un religioso.

Su misión es levantarse a una mina o a varias en una noche. Para eso primero “toca” con sus pegajosas manos transpiradas a cualquiera que pasa con una remera simpática, un escote llamativo o una pollera muy corta. El bolichero nunca se acerca a la que mira de costado en un grupo de chicas. No. El bolichero tiene una clara misión: Ponerla esta noche.

Salen de a grupo. A veces son una dupla como la de Batman y Robin. A veces son grupos de 4 a 5.

Y entonces, tal vez en un bondi, tal vez en la calle o en la peatonal, te ves rodeada por una manga de boludos con olor a alcohol y con pocas ganas de conocer el anonimato. Siempre está el de la cara de la tengo re clara que indiscutiblemente va de la mano con algún peinado raro.

Yo no tengo nada en contra de la cumbia, de la música electrónica ni nada en contra de del rock, pero detesto a los cumbiancheros, a los boluditos que escuchan sólo a djs, y a los rollingas cuando están en patota. Todos los extremos son malos y yo detesto las patologías colectivas. Pero los sábados a la noche odio todo eso a un grado exponencial. La razón es simple: todos y cada uno de estos grupos tienen su lugar y van en masa a su santuario para seguir el ritual: El boliche.

El boliche es la oda a la histeria, al piso pegoteado, al baño en estado calamitoso y al levante deportivo. Nada más horrible que terminar sosteniéndole la cabeza en el baño a una desconocida de pura solidaridad, por tu culpa, bolichero, que te propusiste emborracharla desde que entraste por la puerta.

A vos, pendejo que no sabes ponerte un límite con el tema del gel, a vos te digo: ¿Si paso mi mano por tu pelo sale de ahí? A vos que tenés la remerita nueva y el piercing de moda en la ceja izquierda: ¿Pensás que con eso vas a levantar? A vos que pones música con el celular y que decís a los gritos “Ahora el bondi es un boliche”, a vos te pregunto: ¿Y si yo no quería ir a bailar, ingrato maloliente?

A todos ustedes les hablo para que abran los ojos. No se hagan los tontos. Si, a ustedes. Porque lleven lo que lleven puesto, una camisa roja con los botones abiertos y en la mano un vino en caja, una remera de marca o de diseñador y los ojos delineados, una remera de los Stones, jean gastado y toppers blancas, a todos ustedes les digo: piensan que son distintos pero son iguales, de la misma calaña.

Son bolicheros.

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